28 noviembre 2011

Unas lecciones de desastre.

Un nuevo periodo legislativo empieza. Y un nuevo Gobierno se enfrenta al reto de levantar una economía arruinada (la deuda público-privada equivale a más de tres veces el PIB nacional), implantada en el miedo (el consumo y el crédito privado siguen mostrando cifras de evolución negativas), y acosada por un desempleo (cada vez más estructural) que supera los 5 millones de parados.

Y es precisamente en este momento de cambio cuando debemos sacar las lecciones que el actual desastre nos muestra para no repetir nunca jamás los tremendos errores cometidos. Un estudio recién elaborado para Funcas por Ángel Laborda y María Jesús Fernández ha recopilado la evolución del ahorro privado y público en España desde el año 1985. Y las conclusiones que esas tablas permiten extraer deberían ser grabadas a fuego en la mente de nuestros gobernantes.

Desde 1985 tan sólo a lo largo de tres ejercicios (o cuatro si aceptamos el -0,1%, como un cero técnico a efectos de déficit), nuestras Administraciones Públicas han sido capaces de gastar menos de lo que ingresaban o, al menos, lo mismo. Tan sólo en esos cuatro años (el periodo entre 2004 y 2007), por lo tanto, las cuentas públicas han mostrado lo que, por el contrario, asumen con toda la naturalidad las familias: la prohibición, no legal sino de sentido común, de entrar en números rojos.

Si combinamos esos datos con la evolución de los acontecimientos económicos nos daremos cuenta de que ese periodo de inexistencia de nueva generación de números rojos públicos fue precedido por nada menos que una década entera de crecimiento continuado, una década en la que se marcaron los mayores hitos de creación de empleo, convergencia económica con Europa, y control del gasto y en los que, de hecho, y gracias a estos factores, España consiguió capear sin excesivos problemas el pinchazo de la burbuja tecnológica del año 2000.

A lo largo de esa década se consiguió ir reduciendo paulatinamente el déficit, creando empleo y generando riqueza a ritmos superiores al 3% medio anual. Y todo ello, a pesar de que en el año 1995 el dato de déficit se situaba en el 7,3% del PIB, una cifra que, previsiblemente, no se distanciará demasiado de la que ofrezca nuestra economía a cierre de este año (aderezada con el previsible levantamiento de alfombras).

Es decir, que la reducción del déficit en cerca de casi un punto por año a lo largo de todo ese periodo se logró llevar a cabo, sin que ello implicase una merma en el desarrollo del país y el empleo, sino todo lo contrario. Porque, por mucho que se pretende negar la realidad, el consumo, y por lo tanto el dinamismo económico, sólo se puede reactivar desde la confianza de una población que no teme perder su empleo, no desde el derroche público.

La historia se repite, aunque claramente agravada. El endeudamiento familiar es mayor que en aquel 1995 y la disponibilidad de dinero internacional claramente inferior. Pero ello no debería negar la lección extraída sino hacerla más imperiosa. Especialmente a la vista de que los errores de planteamiento en las políticas económicas -como el gravísimo descontrol del gasto implantado en España en el último mandato- no se solucionan en un año, sino en una década.

25 noviembre 2011

Riendose a carcajadas.

«Anoche mismo se me ocurrió que un dermatólogo que profesara la religión budista sería un dharmatólogo. Y hoy tiene usted esa pequeña ración de agudeza en su mesa del desayuno. Rapidez, eficiencia, ¿se fija? A la hora del almuerzo puede pasarla a otro como si fuera suya. Ahora por favor déjese de comerse las uñas y escúcheme».

Así, «con esa pequeña ración de agudeza», escribía sus columnas y se dirigía a sus lectores del Irish Times Flann O'Brien, muchísimo más conocido por su actividad periodística como Myles na gCopaleen -no hay errata, Myles de los caballitos sería la traducción del gaélico-, el gran escritor irlandés, humorista y satírico, subversivo juguetón del lenguaje y de todo, de quien Nórdica, editora de sus novelas, publica ahora una recopilación de sus descacharrantes, sorprendentes y prodigiosos artículos con el título de La gente corriente de Irlanda. Se celebra, gozosamente -y, a ser posible, con una pinta de cerveza o un lingotazo de whisky-, el centenario de su nacimiento. Flann O'Brien ni siquiera se llamaba Flann O'Brien. Su nombre era Brian O'Nolan, pero lo cierto es que, en su actividad literaria, llegó a utilizar, lo menos, ocho pseudónimos. Un caso de «plurisociación» de la personalidad.

O'Brien publicó sus columnas en el Irish Times desde 1940 hasta 1966, fecha de su triste muerte. La sección se llamó Cruiskeen Lawn -jarrita llena-, y tuvo un origen tan gamberro como su continuación. O'Brien comenzó mandando cartas al director poniendo a parir al periódico, y esas cartas gustaron tanto que le dieron una columna. Después, O'Brien estuvo mandando cartas contra sí mismo, con diversos nombres, a las que replicaba desde su propia columna.

Irlandés y católico, su padre se empeñó en que hablara en gaélico -la lengua autóctona de Irlanda-, y O'Brien no supo una palabra de inglés hasta los seis años. A los nueve, se atrevió a contestarle en inglés a su padre, y se armó una gorda. Luego, fue un experto en poesía gaélica -el tema de su tesis- y, aunque se pasó al inglés, escribió a veces en gaélico -libros también-, pero siempre hizo bromas al respecto (y al respecto de todo).

O'Brien estudió en Dublín -había nacido en Strabane-, en la University College, donde ya demostró sus dotes de gamberro. Hizo, con 23 años, una revista llamada Tonterías, que reivindicaba «la risa terrible, la risa de los hombres perdidos» y cuyos impulsores aseguraban formar parte del sector «depravado de los hombres». Decían: «Estamos tan orgullosos como gallos y somos tan vanos como pavos reales». Luego, perteneció a la Sociedad Literaria e Histórica de la universidad, pero no entraba en las reuniones y se dedicaba a armar broncas desde la puerta. Por necesidades pecuniarias de su familia -tenía 10 hermanos-, ganó una oposición a funcionario, y funcionario de la Administración pública fue entre 1937 y 1953, cuando lo echaron «por razones de salud». O'Brien empinaba el codo sin recato ni moderación -la jarrita llena-, lo que ocasionaba ciertos problemillas. A veces, estaba tan beodo que se hacía acompañar a casa por un amigo, al que dictaba sus artículos en confuso estado de exaltada clarividencia e ingeniosidad.

Sin embargo, y pese a los deslices provocados por su afición a los alcoholes dorados -y también por eso-, lo pusieron de patitas en la calle porque estaba prohibido que un funcionario público manifestara sus opiniones políticas, y todo el mundo sabía -a pesar del pseudónimo- que O'Brien no respetaba la norma e, incluso, se permitía poner a caldo a su ministro. También publicaba en otros periódicos y con otros nombres, y no hará falta decir que sus diversas opiniones no eran obligadamente coincidentes.

Nórdica ha publicado las novelas de O'Brien: En Nadar-Dos-Pájaros (1939), La boca pobre (1941), La vida dura (1961), Crónica de Dalkey (1964) y El tercer policía (1967), novela póstuma, escrita después de la primera y que nadie quiso publicar en vida de su autor, lo que supuso un disgusto mayúsculo para O'Brien, que escondió el manuscrito y dijo que lo había perdido por ahí.

O'Brien también escribió para el teatro, la radio y la televisión, pero son estos libros -con sus artículos-, todos divertidísimos e innovadores, los que fundamentan su prestigio, un prestigio que se sitúa, para sus todavía minoritarios conocedores, muy cerca del de James Joyce o Samuel Beckett, por citar dos escritores también irlandeses (relativamente) parecidos.

A Joyce, precisamente, le gustó mucho -eso dijo, al menos- En Nadar-Dos-Pájaros, libro que fundamenta la gloria de O'Brien y cuyo bizarro título no voy a aclarar, porque es un lío. El manuscrito cayó en manos de Graham Greene, que lo recomendó al importante editor londinense para el que trabajaba. Anthony Burgess -tal vez sobrio para la ocasión- dejó escrito que era una de las mejores novelas del siglo. A Dylan Thomas le entusiasmó, y Jorge Luis Borges -que tenía mucho ojo, pese a ser ciego- también dijo maravillas y resumió así su argumento: «Un estudiante de Dublín escribe una novela sobre un tabernero de Dublín que escribe una novela sobre los parroquianos de su taberna (entre quienes está el estudiante), que a su vez escriben novelas donde figuran el tabernero y el estudiante, y otros compositores de novelas sobre otros novelistas…».

Joyce, Borges. Por ahí van los tiros, con gran audacia y, eso sí, infinito humor. O'Brien consideraba -como es el caso- que una novela podía tener varios comienzos distintos -tres, por ejemplo- y, no digamos, finales. También pensaba que, en la Historia de la Literatura, ya había un montón de personajes buenísimos y que no era preciso inventar otros, sino utilizar a aquellos en otras peripecias. También creía, como Pirandello, que los personajes se podían rebelar contra su autor y empeñarse -y conseguirlo- en seguir rumbos distintos, en hacer su vida al margen de la voluntad (impotente) del escritor.

La gente corriente de Irlanda es una desopilante selección de las columnas de O'Brien -que se casó con una mecanógrafa, no tuvo hijos y murió de un infarto-, muchas dialogadas, todas agudísimas, faltonas y libérrimas, lleven dibujos o frases en latín. Una fiesta del lenguaje, del humor y del ojo cínico. Y, ya puestos, clínico.

Eclosión de libros electrónicos.

Probablemente ya lo hemos dicho el año pasado, pero no tenemos más remedio que repetirlo: «Estas navidades serán las del libro electrónico». Por fin comienzan a abrirse paso en el mercado ofertas de títulos, las editoriales anuncian que abren la mano al libro digital (aunque parece que todavía no se creen del todo el asunto y eso que en Estados Unidos 20 de cada 100 libros que se venden lo hacen en este formato) y otros grandes están terminando de pulir flecos para lanzarse. Eso en el lado del contenido, pero en cuanto al continente, también hay movimiento.

Mientras esperamos a que Amazon con sus promociones deshoje su margarita y nos diga cuándo venderá en España contenido digital y cuándo podremos comprar su Kindle Fire (supuestamente, el Fire no tendrá los problemas de algunos equipos Kindle de tinta electrónica con los escáneres de los aeropuertos ya que no está basado en tinta electrónica), dos grandes librerías, La Casa del Libro y Fnac, han lanzado sus propios modelos de lector de libros digitales. Tagus, la opción de La Casa del Libro, se puso a la venta ayer al precio de 119 euros. Es un bq (la misma marca que el eReader de Movistar) con pantalla de tinta electrónica de seis pulgadas, con conexión WiFi y dos gigas de memoria interna.

Para el lanzamiento y que los compradores puedan probarlo inmediatamente, incluye el libro El imperio eres tú, de Javier Moro, último premio Planeta. Tagus no es sólo el nombre del eReader, sino el de una plataforma de venta de libros caracterizada por poder comprar un título en un sólo clic.

Precisamente esta semana, en el Foro de Contenidos Digitales, los responsables de Redbility han presentado su trabajo para la plataforma de La Casa del Libro, en el que destaca el concurso de las redes sociales para convertir a los usuarios en prescriptores.

Fnac ha elegido al mismo fabricante, bq, y su lector comparte características: pantalla de seis pulgadas de tinta electrónica, dos gigas de memoria interna, conexión WiFi. En este caso, viene con una veintena de libros clásicos y también tiene conexión directa con la tienda para comprar directamente desde el dispositivo electrónico. Se pondrá a la venta la semana que viene al precio de 129 euros.

Granmata ha presentado también nuevo lector, pero tal vez la novedad más rabiosa en este sector ha sido el lanzamiento del primer eReader con pantalla Mirasol, de Qualcomm. Es una pantalla en color, de muy bajo consumo y con un brillo y contraste que permite leer a plena luz del sol.

12 noviembre 2011

Promover el cambio de regimen a cualquier precio.

Entrevistar al fundador del movimiento opositor iraní Ola Verde, Amir Jahanchahi, es como adentrarse en la trama de las películas de la saga Bourne o mezclarse con los personajes de las novelas de John le Carré. Jahanchahi está de incógnito en Madrid y por eso no figura registrado en el hotel de lujo donde ha citado. Una llamada desde París nos informa de que una persona de confianza nos recogerá en la recepción. La entrevista se celebra con notables medidas de seguridad en una suite con vistas a las luces en movimiento de la Castellana.

Hasta aquí, cuadra el perfil de disidente millonario de Jahanchahi. Quiere evitar riesgos. Jahanchahi explica que el régimen de los ayatolás intentó infiltrarse en su organización hace seis meses, pero los estrictos controles a los que somete a los que quieren unirse a sus filas impidieron que el topo llegara hasta el corazón de la Ola Verde. Aun así el espía fue capaz de grabar conversaciones entre Jahanchahi y Mehdi Karrubi -uno de los dirigentes políticos de la oposición reformista dentro de Irán- a través de un reloj de pulsera, cuenta el propio Jahanchahi.

Desde la creación de este movimiento, en marzo de 2010, las medidas de seguridad en torno a él son muy celosas. «Toda persona que venga de dentro de Irán y quiera unirse a mi organización tiene que pasar por un profundo examen para verificar que no es un espía del régimen», explica. Jahanchahi tiene un equipo de Inteligencia que ha diseñado las pruebas a las que someten a cada disidente. Duran nueve días, precisa. El último test consiste en la máquina de la verdad. «He seleccionado a los mejores de cada país y tengo mi propio órgano de Inteligencia, información y verificación», incide.

Jahanchahi, de 51 años, es un hombre de negocios iraní exiliado desde 1979 en Francia. Su padre fue el último ministro de Finanzas del sha Mohamed Reza Pahlevi. De gustos refinados, vive a caballo entre París y Londres, pero aún conserva la nacionalidad iraní. Está decidido a dedicar su fortuna a promover un cambio de régimen en la República Islámica. Un cambio que no necesariamente será traído por medio de una revolución de terciopelo.

Pregunta.- Usted creó en 2010 el movimiento Ola Verde. Lo hizo casi un año después de la llamada Revolución Verde que se inició tras las elecciones de junio de 2009 en las que Mahmud Ahmadineyad se atribuyó la victoria. ¿Por qué esperó tanto para apoyar a este movimiento?

Respuesta.- Después de la Revolución Verde y del golpe de Estado de Ahmadineyad, yo quería ver primero si los responsables de la oposición en mi país tenían la capacidad de recoger la voluntad del pueblo hasta llegar a una victoria. Tras ocho meses, me di cuenta de que la oposición dentro de mi país no podía hacer nada porque el régimen cortaría sus cabezas. Y eso es lo que ha ocurrido finalmente.

P.- ¿Cuáles son sus objetivos?

R.- Mi proyecto, Ola Verde, se basa en dos puntos básicos. Primero, tenemos que promover un cambio de régimen a cualquier precio que tengamos que pagar y por la fuerza. Esto significa que no podemos tener simplemente la esperanza de que el régimen cambie o pensar que la democracia va a venir por su propio camino. No, tenemos que cambiar el régimen con la fuerza. Segundo, en este camino, necesitamos la ayuda de la gente que está dentro del régimen: de los Guardias Revolucionarios, de los estamentos religiosos y de todas las estructuras del sistema. He lanzado un llamamiento a toda la gente que piensa como yo para cambiar el régimen antes de que sea tarde, porque este Gobierno va directo a la guerra regional con consecuencias mundiales. Tras este llamamiento, mucha gente ha venido conmigo. Por ejemplo, todos los diplomáticos que han desertado de las embajadas iraníes han venido conmigo y ahora trabajan para mi organización.

P.- ¿Cuánta gente le apoya en Irán?

R.- Tengo gente infiltrada en todos los organismos de dirección del país: en la Guardia Revolucionaria, entre los religiosos...

P.- ¿Es ahora el momento de derrocar al régimen?

R.- Sí, es el momento. Pienso que estamos preparados para que el próximo año podamos llevar a cabo mi plan: Preparar las condiciones de una insurrección general con la colaboración de los sindicatos. Tengo contactos con la mayoría de estas organizaciones para que, cuando yo decida que estamos preparados, poner a la gente en la calle. Pero esto no es suficiente, porque el régimen va a matar a mucha gente. Vamos a tener muertos. Lo único que quiero de los americanos y los europeos es que nos dejen hacer nuestro trabajo. Yo sé que cambiar este régimen no se puede hacer de manera pacífica. Nosotros pagaremos el precio. Una vez que pongamos a la gente en la calle, el día que pensemos que todo está preparado, muy rápido, tendremos una parte de la Guardia Revolucionaria que intervendrá para hacer un golpe de Estado que devuelva el poder al pueblo. Entonces formaremos un Gobierno provisional. Tenemos el plan trazado desde hace más de 18 meses.

P.- ¿Confía en que la Guardia Revolucionaria se pondrá de su parte?

R.- La Guardia Revolucionaria está dividida entre los partidarios de Ahmadineyad y los pragmáticos. Esta gente que ha ganado dinero durante los últimos 10 años, sabe que si está del lado equivocado va a perder todo. Tras ver el final de Mubarak y de Gadafi, sabe que no tendrá adonde ir. Les vamos a perdonar todo lo que hayan hecho hasta hoy si ayudan al pueblo a liberarse. Podrán guardar el dinero robado.

P.- La Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) publicó el martes pasado un informe en el que concluye que Irán está buscando hacerse con bombas atómicas capaces de ser instaladas en misiles. ¿Qué medidas debería tomar el mundo?

R.- Lo que ha publicado la AIEA lo sabía todo el mundo. Si mi órgano de seguridad sabía que Irán intentaba fabricar armas nucleares desde hace tres o cuatro años, entonces, todo el mundo lo sabía. No es una sorpresa. Pero el régimen tenía a la Agencia infiltrada, lo que evitó que esta información viera la luz antes. La AIEA no tiene ninguna duda de que Irán conseguirá fabricar la bomba. La pregunta es cuánto tiempo tardará en tener el vector.

P.- ¿El endurecimiento de las sanciones será suficiente para detener el programa nuclear?

R.- Las sanciones están bien, pero ya es tarde. Estaban bien hace cinco años. Son útiles, pero no van a cambiar el régimen, lo cual es la única solución.

P.- Israel ya prepara los tambores de guerra. ¿Qué consecuencias tendría un ataque israelí contra Irán?

R.- La situación es muy preocupante. Israel nunca va a permitir que Irán posea la bomba atómica. Esto no es un farol. Pero tiene un dilema. Si ataca Irán, será el mejor regalo para el presidente, Mahmud Ahmadineyad. La región explotará. Si -precisamente por este riesgo- Israel no interviene, el régimen islámico implantará su influencia en la región poco a poco, promoviendo regímenes islámicos que tomen el control de cada país. La revolución democrática en el mundo árabe va a ser secuestrada por los islamistas. Túnez es el primer paso. Vamos a ver cómo en Egipto los Hermanos Musulmanes se harán con el control. Libia también va a estar en manos de los islamistas.

P.- ¿Considera que la República Islámica está fomentando el avance del islamismo en la región tras la caída de las dictaduras?

R.- Todos los grupos islamistas obtienen financiación de mi país: Hizbulá, Hamas, Al Qaeda y los talibán. El pueblo iraní ha elegido hace 32 años una República Islámica de forma muy democrática. En esa época éramos 36 millones de personas; ahora somos 70 millones. Si después de 32 años tenemos una revolución para cambiar este régimen estamos lanzando un mensaje muy fuerte a todo el mundo musulmán de que la República Islámica fue un error y que no se tiene que repetir en otro país. La caída de este régimen será el fin del riesgo del islamismo en el mundo. La llave de la paz en la región es mi país.

P.- ¿No cree que Occidente actúa con hipocresía ante la República Islámica porque sabe que tiene a Israel como perro guardián?

R.- Ustedes viven en su confort y no ven la realidad de la situación. Dejan todo para más tarde y ponen la responsabilidad en otra persona. El problema de la deuda es un ejemplo. Los occidentales saben el riesgo de mi país. ¿Quién es Ahmadineyad? Piensan que el poder está en manos de Ali Jamenei [el líder supremo]. Esto es en el papel, pero lo cierto es que poco a poco Ahmadineyad ha tomado todo el control, después de hacer un golpe de Estado con la ayuda de una parte de la Guardia Revolucionaria. Ahmadineyad pertenece a una secta chií duodecimana. Gran parte de los chiíes iraníes creen en el advenimiento del duodécimo imam. Pero una pequeña secta piensa que hay que provocar el caos con el fin de preparar las condiciones para que venga el duodécimo imam y limpie el mundo. Ahmadineyad piensa que tiene esta misión. Quiere la bomba para provocar la guerra en la región. Sabe que tenerla es suficiente para provocar un conflicto y no sólo mira a Israel.

P.- ¿También amenaza directamente a Europa y Estados Unidos?

R.- Hay una cosa que deben saber. Desde la caída del muro de Berlín, Irán ha comprado de forma muy rápida bombas sucias y bombas químicas. La bomba sucia es como una pequeña bomba atómica preparada en una maleta y que si se coloca en una ciudad como Madrid puede contaminar una parte de ella para muchos años. El régimen islámico tiene en cada gran ciudad del mundo bombas químicas y bombas sucias.

P.- ¿Cómo tiene esta información?

R.- ¿Cómo lo sé? Lo sé. No puedo decir cómo. Durante la caída de los regímenes de Europa del Este, estas bombas costaban entre 50 y 80 millones de dólares. ¿Piensa que el régimen no podía comprarlas por ese dinero? ¿Piensa que no puede colocar una maleta diplomática en un avión? Si el régimen islámico ha comprado todo lo que necesitaba para hacer una bomba atómica en su país, bajo el control de la AIEA, ¿no pudo comprar hace 20 años bombas sucias a las mafias del Este?

P.- ¿Usted cree que utilizaría estas bombas contra un país como España?

R.- Si mañana hay una guerra en la región, seguro que las va a utilizar.

P.- Entonces, ¿cómo puede Occidente parar a la República Islámica?

R.- Ustedes no pueden hacer nada. Estados Unidos ha perdido el control de todo Oriente Próximo. Las políticas de Ahmadineyad van a conducir a la guerra. Occidente no puede hacer nada. La llave de la solución está dentro de mi país. En la mano del pueblo iraní. Nosotros podemos eliminar el riesgo de guerra con un cambio de régimen.

P.- ¿Qué costes tendría la caída de la República Islámica?

R.- El régimen va a caer con o sin mí; en uno o en tres años. Pero si yo puedo hacerlo caer desde dentro, el precio lo pagaremos los iraníes. Si no, el precio lo pagará todo el mundo, con una guerra regional con consecuencias que llegarán hasta Europa.

07 noviembre 2011

Vodafone también retira su publicidad a La Noria.

Consigue con Vodafone y en un solo click  el mejor precio que puedas encontrar. Y hablando del tema que nos ocupa, resulta que Vodafone ha dicho por su tuiter (hoy día, hasta las empresas de telecomunicaciones dan los comunicados por el twitter), solicitó a La Noria, que no emitiera publicidad en su programa, debido a la polémica que se ha generado por la entrevista realizada a la madre del que mató a Marta del Castillo.

La cadena le respondió que por razones técnicas le resulta imposible suspender dicha emisión, mostando su rechazo expreso a que estos anuncios sean emitidos, así que Vodafone quiere hacer público que estos anuncios se echan por la tele en contra de su consentimiento, no sé, que rarito todo, vamos, que telecinco va a emitir gratis anuncios de Vodafone y todo por un suceso cometido en España. Sucesos como el de Marta hay a docenas diariamente, incluso peores, no entiendo a que viene esta rasgadura de vestiduras.

Andrés Iniesta se acostumbró la temporada pasada a ser recibido con aplausos en casi todos los campos. Incluso en feudos tan abiertamente hostiles a su equipo, el Barcelona, como el propio Santiago Bernabéu o Cornellà-El Prat. Uno de los pocos estadios que cambió la ovación por los pitos fue San Mamés. Una acción que, a la postre, supuso la expulsión de Amorebieta (quien ayer, una vez más, tomó el camino de los vestuarios antes de tiempo) fue el detonante. O quién sabe si la excusa perfecta. Los aplausos cosechados en campos como el del Real Madrid o el del Espanyol se fraguaron en Sudáfrica, con aquel gol que valió el primer Mundial de su historia para la selección española. San Mamés no olvida.

Ayer, el manchego tuvo que soportar toda una sinfonía de silbidos en todas y cada una de las veces en las que participó en el juego. Eso sí, sin verse aparentemente afectado por ellos. Con todo, su puntería anduvo más que desviada. En la primera mitad, no supo aprovechar un regalo de la defensa rival para batir a un Gorka que estaba muy lejos de la línea de gol. Y en la segunda, cuando el partido moría, antes de que Messi salvara los muebles, no acertó a enviar entre los tres palos una buena combinación en ataque de los barcelonistas.

A Iniesta le tocó jugar en un campo de minas. La lluvia, los pitos de la grada, la agresividad de los rivales... Todo parecía estar en su contra. Y contra sus compañeros, si bien a ellos no les regalaron tanto los oídos como a él mismo. Su gran amigo, Víctor Valdés, vio como al final se rompía una racha de imbatibilidad que se prolongaba por más de nueve partidos.

04 noviembre 2011

Gana con Vodafone uno de los cinco viajes a Inglaterra para ser copiloto de Jenson Button.

Con Vodafone no sólo ganarás importantes descuentos sino hasta la oportunidad de ir de copiloto de esta estrella de la automoción. Y es que, Vodafone lanza una aplicación totalmente gratis para iPhone y Android, que la han denominado como "bendita licencia" y hasta el día 20 de noviembre del 2011 irá sorteando cinco viajes a Inglaterra y así poder copilotar con Jenson Button, gracias a la colaboración de Vodafone, McLaren y Mercedes.

El juego en cuestión hará que los aspirantes se sometan a algunas pruebas, parecidas a las del carnet de conducir, hay pruebas prácticas y teóricas y hasta una carrera en circuito de tres dimensiones.

Un Athletic muy práctico frente a un Salzburgo de los nervios. Así fueron las cosas, así ganó el equipo bilbaino y consiguió ya la clasificación matemática para la siguiente fase de la Europa League. Bielsa ha metido a su equipo en los dieciseisavos de final y sumó ayer el noveno partido sin perder.

El siguiente rival es el Barça y esa es otra historia, que está por llegar. En Europa, el Athletic continúa invicto y esa es una gran noticia. En Salzburgo se sentían agraviados, y con razón, tras el partido de San Mamés en el que vieron cómo el Athletic empataba merced a dos penaltis que, en la versión más caritativa con el árbitro, se podían calificar como de muy dudosos, pero ayer se llevaron esa mochila del agravio a la espalda .

Cuando sucede eso, -y en la historia rojiblanca hay también bastantes ejemplos- la histeria reemplaza al fútbol y suele sacar tajada el rival, que ayer era el Athletic. Los bilbainos saltaron al campo a jugar, dejaron a un lado la actitud de los jugadores austríacos y las provocaciones de su entrenador, y enseguida tomaron el mando. En el minuto 36, Herrera aprovechó una asistencia de Muniain para marcar el gol de la victoria. Después, en la segunda mitad, achuchó más el Salburgo, pero no creó demasiado peligro. El gran protagonista, y van dos encuentros consecutivos, fue Adrián López.

El asturiano salió entre una tremenda ovación del campo, y por él pasaron todos los comentarios en la sala de prensa. «Es un jugador muy importante, ha sido decisivo, sobre todo en el primer tramo del partido», advirtió Manzano, más tranquilo incluso que cuando las derrotas asolaban al equipo. El técnico señaló, además, que al asturiano ya no le falta gol, como se le achacaba cuando llegó. «Es un delantero generoso con el compañero, y queremos fomentar eso, pero también está ganando determinación con la portería contraria, y eso beneficia mucho al equipo».

Vodafone te cambia gratis tu iPhone 4 por un iPhone 4S

Comprar mi iPhone ha sido de lo mejorcito que he hecho en los últimos tiempos, aprovechando los descuentos que ofrecen. De hecho este aparatejo ha entrado a formar parte de mi vida, es un teléfono bueno, en él puedes hacer lo que quieras e imaginas, yo hago prácticamente de todo aparte de llamar, no sólo entro en las redes sociales, controlo el correo sino que juego en hd vamos. La batería dura un montón y se carga rapisímo y su nueva pantalla de retina ha mejorado bastante las prestaciones visuales.

Aunque quizá uno de los casos más curiosos sea el de Fiat. Si hace unas semanas la agencia Fitch consideraba necesario darle una calificación financiera equivalente a la de los bonos basura por los riesgos de su alianza con Chrsyler, sus números dan una visión distinta.

La ganancia neta se ha mutiplico por cinco, la operativa lo ha hecho por 3,4 y su teórica rémora americana no solo ha bajado sus pérdidas acumuladas de todo el año hasta los 30 millones de euros, si no que prevé ganar 431 millones de euros cuando acabe el año. Sí es cierto que el último trimestre ha frenado ligeramente la marcha de algunos fabricantes como Daimler y Nissan. Especialmente el segundo, cuyo margen de rentabilidad ha descendido cerca de dos puntos.

No obstante, la aliada de Renault ha sabido sobreponerse a factores negativos como la fortaleza del yen o el desastre del terremoto de marzo para ganar más de 2.700 millones, y el grupo francés calcula que sus ganancias del segundo semestre se incrementarán en 367 millones gracias a la contribución de su pata japonesa.

El rendimiento de Nissan ha estado muy por encima, por ejemplo, del de su compatriota Mazda que sujeta a un escenario similar tuvo un resultado de explotación negativo en 202 millones de euros, aunque Europa le dió una alegrÍa al duplicar sus ganancias respecto a las de 2010. En este escenario, la última parte del año viene marcada por una deceleración de la demanda mundial de coches, que crecerá pero menos del 11,7% que lo hicieron en 2010. Y de nuevo, China será la locomotora que tire tanto de las ventas como de los beneficios, aunque estos últimos difícilmente lleguen a salir nunca del país.