28 febrero 2012

No me creo nada

Sin eludir ninguna pregunta comprometida, Rafa Nadal fue entrevistado ayer por Ana Pastor en el programa Los desayunos de TVE. Aunque incómodo por la situación, el tenista español se refirió a la polémica generada en torno a los impuestos que paga a Hacienda y las sociedades que tenía domiciliadas en Guipúzcoa. Aseguró que entiende el malestar que esas informaciones producen en la sociedad, por lo que insistió en aclararlas. «La situación real dista mucho de las informaciones que han salido. 

Yo siempre he tenido mi domicilio fiscal en Mallorca. Son muchos los millones que he pagado, que es lo que me toca como ciudadano y lo he hecho», explicó Nadal, que confesó que hace mucho tiempo su equipo rechazó la oportunidad de vivir fuera de España con una tributación diferente. No obstante explicó que, «mal aconsejados» domiciliaron sociedades en Guipúzcoa para obtener «ventajas fiscales dentro de la legalidad». «Las ventajas no fueron tales y se decidió volver a Mallorca», dijo. 
El número dos del mundo tampoco eludió la controversia surgida con el dopaje y las declaraciones del ministro de Cultura y Deporte, José Ignacio Wert. Cuando se le preguntó por si España tiene un problema con el dopaje, Nadal contestó: «Yo creo que no tenemos un problema en España con el dopaje, creo que el dopaje existe en España, en Francia, en cualquier sitio del mundo porque siempre hay gente dispuesta a hacer trampas. Lo que sé es que no hay ningún deportista de élite que compita dopado porque el régimen es una brutalidad. Yo, los 365 días del año, tengo que decir dónde estoy. Tengo que dedicar una hora a la gente de antidopaje. A las tres faltas que no acudes, te ponen un año de sanción. Es un atentado a la privacidad. Soy el primero que quiere un deporte limpio, pero las formas no son justas», analizó. 

En cuanto a los guiñoles de Canal+ Francia, el balear dijo que «es un tema pasado». «Quiero pensar que nosotros no tenemos más atención por ello. Creo que se han excedido, porque es un ataque contra el deporte español en general y de una manera injusta. También lo hemos alimentado dándoles publicidad», aseguró, para explicar después que él se siente respetado por el público francés: «Mi sentimiento real es que soy muy querido en Francia, sobre todo por la calle. Cuando paseo, me animan, me desean suerte... Pero en la pista, probablemente es el sitio del mundo en el que el apoyo es menor. En Roland Garros, el público se ha suavizado mucho. En el pasado, sí es el público que menos me ha apoyado. La verdad es que llevan muchos años en los que en sus dos eventos más importantes, el Tour y Roland Garros, hay victorias vecinas. Quieren ver ganar a los suyos y a lo mejor les cuesta aceptar que un país más pequeño gane allí». 

Ante la proximidad de los Juegos Olímpicos de Londres, Nadal se mostró muy ilusionado ante la posibilidad de ser el abanderado de la delegación española. «Me encantaría. Es una de las ilusiones de mi vida. Sería una experiencia inolvidable. Uno nunca sabe si serán sus últimos Juegos Olímpicos», manifestó para hablar de su participación en Londres 2012: «Nos han puesto una pista de hierba un poco complicada, pero confío en la capacidad de adaptación del equipo».

23 febrero 2012

La Regenta en un programa del corazón

Un plató de televisión en horario de máxima audiencia. Un grupo de contertulios expertos en nada, sin otra garantía profesional que su experiencia en el arte de diseccionar la vida ajena. Como protagonista de la tertulia -más bien, ausente víctima-, Ana Ozores, desmembrada dialécticamente por quienes creen saberlo todo sobre su vida, sus devaneos sentimentales y sus tropelías vitales. 

No es la crónica de un día cualquiera en un programa dedicado al mundo del corazón. Es La Regenta. Es Leopoldo Alas Clarín y su emblemática obra; para muchos, cumbre de la narrativa del siglo XIX. 

Quien se atreve a versionar así, casi reescribir la historia, es Marina Bollaín, «a cuatro manos» con Vanessa Montfort. Y el escenario para tan peculiar entrega lo ponen los Teatros del Canal. «Es una apuesta muy divertida. Aporta una visión distinta de las cosas. Me gustaría jugar más veces a esto, pero estoy obligado a apostar más sobre seguro», reconoce Albert Boadella, responsable de la sala. 

«Tiene su riesgo poner en escena una versión tan particular de un clásico tan conocido. La verdad es que no imagino otro teatro que me hubiera hecho caso de haberle presentado la propuesta», concreta Bollaín, que ejerce también de directora. 

Focos, cámaras, redes sociales... ¿Qué queda de aquella Ana Ozores de Vetusta, la que se casó con el regidor y ronroneó al calor del cura de la villa? «Hemos hecho lo que nos ha dado la gana, pero queda la esencia. Los puristas del teatro clásico han de entender que es un trabajo muy serio de adaptación. Todas las situaciones que Clarín quería reflejar y criticar están presentes», asegura. 

Una mujer «castrada» 

«Nuestra Ana Ozores sigue siendo una mujer castrada afectiva y sexualmente, anulada por los prejuicios religiosos... Una mujer en boca de todos, de la que nadie sabe nada en realidad», concreta la escritora y coguionista Vanessa Montfort. «Leopoldo Alas Clarín reconocería su obra en la nuestra», sentencia. 

La adaptación de la novela ha supuesto un intenso trabajo. Los 130 personajes del original han quedado reducidos a siete. «Ni el cine ni el teatro habrían sido capaces nunca de plasmar la historia tal como sale de la pluma de Clarín. Es imposible. En televisión ha habido algunas propuestas muy interesantes. Para un teatro es mucho más complejo, porque el número de recursos escénicos se limita mucho con respecto al cine», explican ambas responsables de la dramaturgia. Coinciden, sin embargo, en que el resultado es «ciertamente ágil, interesante, divertido sin por ello anular el carácter dramático de la historia». 

En aras de la adaptación temporal, Ana Ozores no es ya la joven esposa de un regente, sino la mujer de un político. No hay sacerdote de por medio, «pues el referente religioso original ya no está presente en la sociedad actual con el peso de entonces», sino un psicólogo de éxito, famoso escritor de libros de autoayuda. «Tiene la misma capacidad para manipular a nuestra regenta que tenía entonces el clero», explican las guionistas. 

«Aquel no-hago-nada de la obra de Clarín lo hemos sustituido por un actor, Petra es una presentadora de televisión, Visitación es gay... son adaptaciones del todo asimilables con el espíritu de la obra original», consideran Bollaín y Montfort. 

En cuanto al elenco, «no ha sido fácil». «Mucho paro, mucho paro... pero todo el mundo tenía compromisos», bromean los responsables del casting. Finalmente, Ana Ozores es Mariona Ribas; su marido, Víctor Quintanar, es Alberto Vázquez; David Luque es Fermín de Pas; Raúl Sanz es Álvaro Mesía; Paca López es Paula; Yolanda Ramos es Petra; y Ángel Savín, hace de Visitación. 

No faltará algún guiño a la actualidad del mundo del corazón, en forma de llamada telefónica al plató. «Más que de una princesa del pueblo, de una que come hamburguesas», se escucha por lo bajo entre los responsables de la obra. 

Y un desquite: «Me preguntan por los autores españoles en los Teatros del Canal. Pues aquí están», se defiende Boadella, quien asegura que le apetece embarcarse «en alguna obra musical». «No pasará mucho tiempo antes de que yo ceda el testigo en Els Joglars», deja caer. «Y no estoy dando un titular», matiza. 

16 febrero 2012

Una película que funciona

Entre los dos media apenas diez años y tres candidaturas. Enrique Urbizu y Mateo Gil, eso sí, son completamente debutantes en eso de los Goya. Él primero porque es la primera vez que se acuerdan de él, y el segundo porque es la primera vez que se acuerda de ir. «Hasta ahora siempre he podido escaquearme, pero esta vez no me queda otra», dice el más joven de la pareja. Los dos, pues, sin remedio. 
Pregunta.- ¿Por qué cuesta tanto reconocer en España al cine de género? 

Enrique Urbizu.- No comparto esa separación entre el cine de género y el de autor. Me parece ya una antigualla. 
P.- ¿Y por qué el thriller en tu caso (a Urbizu)? 

E.U.- El thriller te permite hablar de lo contemporáneo, del mundo en el que vives. Y lo más importante: te facilita hablar de lo que está por debajo, del funcionamiento oculto de lo que pasa, del sistema... 
P.- ¿Y por qué un western en el tuyo (a Mateo Gil)? 

Mateo Gil.- Lo primero que se me ocurre es dar una respuesta práctica. Hicimos el western porque, de todas las propuestas que teníamos sobre la mesa, ésa, la más improbable, fue la que salió. Por lo demás, igual que el thriller te permite como dice Enrique mirar debajo de las alfombras, el western te facilita plantear dilemas morales muy sencillos. Y actuales. 
P.- ¿Por qué una ha ido tan bien en taquilla y la otra tan mal? 

E.U.- Nosotros entramos muy bien gracias al festival de San Sebastián, donde aunque no ganamos premios, el domingo estábamos en todos los periódicos. La noticia era que no nos habían premiado y eso coincidió con el estreno. Fue una gran entrada y luego la peli ha seguido su camino fundamentalmente por el personaje de Santos Trinidad en el trabajo de José Coronado. 
M.G.- Cuando una peli funciona es una conjunción de elementos de un casting que atrae, a un propuesta que, de repente, llama la atención. Blackthorn no tenía nada de eso. Tenía un título muy mal amañado y un actor [Sam Shepard] que, para la gente que llena los cines, es un perfecto desconocido, aunque para la gente de la cultura sea un mito. 
P.- ¿Y el hecho de que fuera rodada en inglés? 

M.G.- Eso compensa con creces el pequeño desastre en España, porque se ha vendido a todo el mundo por el inglés. Se amortiza. 
P.- ¿Es sostenible un cine con una cuota de pantalla del 15%? El ministro de Cultura dice que no. 
E.U.- Un 15% es una cifra muy baja, pero si el Gobierno quiere poner algo de su parte, quizá debería fijarse en las políticas de apoyo al cine de otros países. Cuando se nos compara con Francia por la cuota, alguien debería también compararnos con las formas de apoyo al cine. 
P.- ¿Qué les parece la nueva ley del mecenazgo? 

E.U.- Veremos cómo se concreta. Pero me parece peligroso discutir una de las políticas más tacañas en cuanto a apoyo al audiovisual. El fondo de protección a la cinematografía es de los más bajos de Europa. Si se trata de justificar un descenso de lo poco que hay, mal. 
M.G.- De hecho, se confunde todo. El año pasado se vendió en los titulares de prensa una guerra de un sector del cine contra otro, y se dejó de lado que se abandonaba la obligación de las televisiones de aportar el 5% de sus ingresos al cine. Se instrumentalizó la supuesta pelea, que nunca llegué a entender. 
P.- ¿Con el nuevo Gobierno irá el cine peor o mejor? 

E.U.- No lo sé, pero no hay que perder de vista que el Gobierno de Aznar dobló el fondo de protección y aceptaron la normativa europea del 5%. Los ocho años del Gobierno de Zapatero no arrojan el mismo balance. Otra cosa es que haya medios interesados en convertir al cine en un arma arrojadiza. Y esto lo ha hecho la derecha y la izquierda. 
M.G.- En general, lo han hecho más que los partidos, los medios que tenían intereses. Y eso se ha visto en el asunto de la piratería que se ha mezclado todo de forma interesada. Estoy cansado de oír que los autores queremos seguir cobrando por internet una vez que ya hemos cobrado. No, no hay derechos de autor por internet. No se ha conseguido. Los autores no cobramos por internet aunque sean descargas legales. Está claro que a alguien le interesa confundir a la opinión. 
E.U.- La primera perversidad del debate es enfrentar al autor con el consumidor y no decir nada de los que realmente se lucran que son las teleoperadoras. De ellos no se habla jamás. La línea no es gratis. Y nadie tiene una ADSL de 20 megas para recibir el correo electrónico. 
P.- Vistos los niveles de producción ¿Se hunde el cine español? 

M.G.- Yo no sé, pero desde luego estoy pensando en rodar sólo en inglés. Si no cambias de idioma no amortizas. 
E.U.- Pero la solución no puede ser que rodemos todos en inglés. Habrá que hacer un esfuerzo para vender fuera cosas que pasan aquí. Eso sólo se puede hacer en español.