30 abril 2012

Ver viejas formas con nuevos ojos

Más de 200 años después de su aparición, la obra de Edward Gibbon Decadencia y caída del Imperio Romano sigue ocupando el lugar de privilegio en que se instaló desde el primer momento. Como dice su más reciente traductor al castellano, José Sánchez de León, «Gibbon es el primer historiador europeo cuya obra se lee todavía tanto por placer como por instrucción». 

Nunca demasiado ni demasiado bien editada en España, esta obra clásica aparece ahora en una editorial (Atalanta) que hace suyo el propósito de Gustav Meyrink: «Aprender a ver las formas viejas con ojos nuevos, en lugar de mirar las formas nuevas con ojos viejos». 

Atalanta, la editorial fundada hace unos años por Jacobo Fitz-James Stuart (conocido en el mundo literario como Jacobo Siruela), pretende ofrecer libros por los que no pasa el tiempo «porque ellos son la verdadera memoria del tiempo, modelos dignos de ser recordados»; y en ese planteamiento encaja plenamente Decadencia y caída del Imperio Romano, cuyo primer volumen acaba de aparecer (el segundo lo hará en octubre de este año). 

«Como tantas otras cosas, mi conocimiento de Edward Gibbon se debe a Jorge Luis Borges», cuenta Jacobo Siruela, que la considera «una de las obras más ambiciosas y extraordinarias de la cultura europea». «Sin duda», añade, «había que publicar una traducción nueva para el lector de nuestro tiempo». La mayoría de las ediciones españolas han venido repitiendo la traducción de José Mor Fuentes, que, «a pesar de ser buena, no deja de ser una traducción de mediados del siglo XIX» y da «un Gibbon demasiado castizo y a nuestros oídos, retórico, lo cual no es lo idóneo para uno de los más grandes estilistas británicos de todos los tiempos», precisa Jacobo Siruela. 

«Edward Gibbon», sigue diciendo el editor, «es el primer historiador moderno de Inglaterra del que cabría destacar su magistral cultivo de la ironía, sobre todo cuando se refiere a ciertos acontecimientos del imperio en la era cristiana». Es precisamente la ironía y el sentido crítico con que trata al cristianismo (Gibbon fue un espíritu genuinamente ilustrado, que trató a D'Alembert, Diderot y otros coetáneos), lo que hizo que su obra estuviera mal vista (prohibida, incluso) por la ortodoxia católica. 

Más allá de esas polémicas (Menéndez Pelayo, aunque consideraba a Gibbon «ejemplo raro de erudición en un siglo frívolo», lamentaba que «sólo tuviera para el cristianismo palabras de desdén, sequedad y mofa»), Decadencia y caída del Imperio Romano sigue teniendo interés puramente historiográfico, al menos en sus primeras tres cuartas partes (el último tramo es más discutible), además de que «su narración nunca deja de ser brillante y el orden que dio a sus muchas fuentes es admirable», como señala Siruela. 
Y, en fin, una obra que analiza minuciosamente el largo proceso de decadencia del gran imperio de la Antigüedad, tiene un indudable interés añadido de actualidad. ¿Cómo no relacionar ese trabajo con la decadencia del imperio americano de la que hay claras señales en el horizonte? Establecer ese paralelismo no es una cuestión de oportunismo periodístico. Nada menos que Harold Bloom lo ha hecho. Al gran pope de la crítica norteamericana, el libro de Gibbon le parece «un texto profético que encierra un diagnóstico perfectamente aplicable a lo que está ocurriendo» en Estados Unidos. 

Harold Bloom cree que los emperadores (sic) más recientes de su país «están cometiendo los mismos errores que cometieron los últimos emperadores romanos», y destaca a los dos Bush, con sus «guerras irresponsables abocadas a la derrota y la catástrofe». 

Y no es sólo Bloom. En los últimos años, no son raros los historiadores o novelistas que se han ocupado del final de Roma que han hecho la misma proyección. Así, el inglés Tom Holland, autor de Rubicón. Auge y caída de la República romana (Planeta), además de recordar la frase de Maquiavelo -«todo cuanto sucede en el mundo en cualquier época guarda genuina semejanza con lo sucedido en tiempos antiguos»- señala paralelismos como la propia superpotencia, la globalización o la pax romana (hoy, americana) mantenida por esa superpotencia, y afirma que las dinastías que se suceden en el poder; los Kennedy, los Bush, los Clinton, no son sino los herederos de los Crasos, los Claudios y los Julios de Roma.

28 abril 2012

La muleta siempre puesta

El cielo entoldado de nubes negras se oscurecía como las ilusiones. Las esperanzas se arrastraban una tras otra como los toros. Hasta que saltó al albero Bilanero con el hierro de Moisés Fraile. Para completar la corpulenta corrida de El Pilar. Otras hechuras. Fría la salida, pero vio caballo y atacó según apareció por la puerta de cuadrillas. Como un rayo. Se centraría desde entonces con un objetivo: embestir con bravura. David Mora por chicuelinas en el quite; Daniel Luque por delantales. Dos medias verónicas con distinto sello. 

Bilanero se empleó en las toreras dobladas del principio de faena; la curvatura completa. Genuflexo Mora, de elegante azul marino y oro. Descubierto el manantial, le ofreció su acodada derecha. Excelsos el trepidante ritmo del toro, que fue el de la faena, la manera de estirarse, el estilo de viajar. La muleta siempre puesta; la ligazón y la raza exigiendo al corazón. Enorme la vibración, sensacional la pasión, el torrente de embestidas. La música como banda sonora por debajo del rugido de la Maestranza. Como un murmullo que revivía en el silencio entre tandas. La media distancia concedida y la izquierda dispuesta. Bilanero la perseguía con el punto magnífico de abrirse y regresar y otro más de repetición. Para reventarlo por abajo. En un tris, la ventana abierta. Surgió el volteretón. Los toros bravos no perdonan el menor fallo. Un fallo en un torero que ayer hacía por superar sus vicios y correr la mano. Del vuelo aterrizó Mora sobre el lomo. De ahí la sangre. Por el cuello de la camisa, el corbatín, el mentón. Por la pechera que tan encima de los toros vuelca el toledano. El Cid se acercó raudo para interesarse si estaba bien. Sería para eso, con el capote olvidado entre barreras... Tristán no cesó el pasodoble. De todo se aprende, ¿verdad? 

Sonaba el reloj de la despedida, y David Mora barnizó de sabor los doblones. Incluso ahora el fondo de Bilanero se antojaba inacabable. Como los pozos y yacimientos de Vaca Muerta. Se perfiló el de Toledo con el acero de la tierra y no falló. Agarró la estocada en sitio infalible. La alegría se dibujó en su rostro. La pañolada se desató como una sola voz. La oreja cayó con inapelable verdad; la ovación en el arrastre para Bilanero con el mismo rigor. Juanma Lamet, compañero sevillano de Expansión, se preguntaba por qué no se había pedido la vuelta al ruedo para el toro mientras yo me cuestionaba qué había faltado para la segunda oreja, para reventar aquello. Quizá la respuesta para los dos, querido Juanma, se halle en el último verbo de la anterior oración. Pero qué vibrante historia, porque Bilanero no regaló nada. Y le ha echado un pulso fuerte en la libreta del periodista a Pecador de Fuente Ymbro. Bello duelo cuando hay motivos para discutir, para apostillar los flecos de clase del jandilla de Gallardo o el combustible inagotable del lisardo de Moisés. El podio se compone de tres cajones, pero el más alto es el que cuenta y vale. Como en Los Inmortales, sólo puede quedar uno. 

A David Mora le hacía mucha falta este triunfo. Sin suerte, y a veces lo que no es suerte, en Valencia y Madrid. Ayer se mentalizó para pulir amaneramientos, como ya se intuyó con el anterior de su lote, un toro blandito pero de buena actitud. Un capotazo canalla en la lidia lo había tumbado de costado. Cada vez que el espejismo de la remontada se proyectaba como un holograma, el toro que pedía tacto perdía las manos en el penúltimo pase cada tanda. 

Daniel Luque se quedó en el umbral del éxito para no haberse marchado de vacío de la feria. Ante el grandote y noblón sexto, se centró al natural de mitad de faena en adelante. La izquierda tardía dio con el quid de la cosa. Las trincherillas brotaron hermosas. Aún había tiempo. Pero no tanto como se tomó Luque. El aviso chirrió cuando todavía seguía toreando. Luego, pagó el peaje del metraje para cuadrar al toro y... El acaballado tercero no le había dado opciones con su nula capacidad para humillar. Tal cual era, embestió. Los esbozos a la verónica revolotearon sin cuajar. 

Lastimosamente, todas las actuales carencias de El Cid se las sacó a la luz pública el pegajoso y andarín cuarto. Un quinario. Se acordaría, o no, del toro que estrenó la tarde, que al menos le daría tregua y nobles embestidas, sólo por la mano derecha, lo que duró. Manuel Jesús volvió a hacer de los pases de pecho su mejor argumentario, insostenible cuando no se da el paso adelante. Se suma a la nómina de toreros que en tres tardes han dejado de recuerdo el aire. 

26 abril 2012

El sida ya está controlado en España

Transcurridos 30 años desde su descubrimiento, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es, probablemente, uno de los más estudiados de la historia. Sin embargo, y a pesar de los grandes avances, aún no existe forma de prevenirlo ni de erradicarlo. Pero la búsqueda no cesa y esta semana un equipo de científicos españoles, en colaboración con otro alemán, ha hecho público un descubrimiento que ayuda a explicar un proceso crucial en la infección del VIH, a partir del cual se podrían desarrollar nuevos tratamientos y también, apuntan los expertos, vacunas. 

«Llevamos mucho tiempo intentando entender cómo un virus que entra por las mucosas acaba destruyendo linfocitos CD4, que están en los tejidos linfáticos», explica a Javier Martínez-Picado, del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa (Barcelona). 

En ese proceso intervienen las células dendríticas, que forman parte del sistema inmune y que recorren los tejidos del cuerpo en busca de agentes extraños. Cuando los encuentran, los captan y fagocitan para destruirlos y presentarlos como antígenos -una función esencial para el buen funcionamiento del sistema inmune-. En el caso del VIH, esta destrucción no siempre se produce y las células dendríticas sirven como vehículos en los cuales el virus del sida se desplaza para alcanzar los tejidos linfáticos en los que infecta y destruye a los linfocitos CD4, sus víctimas por excelencia. 

El estudio dirigido por Martínez-Picado, publicado en PLoS Biology, se centra en la interacción entre el VIH y las células dendríticas. Un fenómeno importante si se tiene en cuenta que el virus unido a estas células es mil veces más infectivo que si está suelto. El trabajo describe «cuál es la molécula de la superficie del virus que interactúa con las células dendríticas», explica el autor. «Sin ella -continúa-, las células dendríticas no captan el virus». 

Estas moléculas, que en realidad son tres (GM1, GM2 y GM3), se llaman gangliósidos, y el VIH las arrastra después de infectar distintas células del organismo y las sitúa en su superficie. Su presencia, según este estudio en el que han participado también investigadores de la Universidad de Heidelberg (Alemania), es determinante para que las células dendríticas capten el VIH. Tanto, que «en su ausencia el virus no penetraba en el 100% de los casos», asegura el experto del IrsiCaixa. De ahí, su importancia. Los gangliósidos no son los primeros mediadores descubiertos de este proceso. «DC-SIGN es el más conocido», explica José Alcamí, investigador del Instituto de Salud Carlos III de Madrid. 
«Pero el hallazgo de este grupo de moléculas es muy interesante porque están en la superficie del virus y no en la de la célula, donde estaban todas las identificadas hasta ahora». 
Al desempeñar un papel tan importante en la unión del VIH a las células dendríticas, estos gangliósidos son un buen candidato a diana terapéutica. «Si conseguimos bloquear estas moléculas, no se produce la interacción y, por tanto, disminuye la propagación del virus por el organismo», subraya Martínez-Picado. Esta es una de las líneas en las que él y su equipo están trabajando. «Tenemos ya alguna molécula que funciona bien en el laboratorio. No sabemos si funcionará in vivo, cosa que queremos probar cuanto antes», asegura. 
Además de una brecha para la búsqueda de nuevos fármacos, Alcamí cree que este descubrimiento podría ser una oportunidad «interesante para el desarrollo de vacunas». 
Aunque quedan algunas preguntas por resolver en el artículo. Principalmente, «los autores no responden a la cuestión de si los virus que penetran en las células dendríticas mediante esta vía de los gangliósidos son presentados después como antígenos». De ser así, el hallazgo español sería una nueva vía para encontrar la ansiada inmunización frente al virus del sida. 

Pero para todo eso «harán falta más estudios para comprender cómo las células dendríticas reconocen los gangliósidos, como el VIH evita la destrucción y como escapa más tarde para infectar las células T», apunta un editorial publicado por la revista. 

Los responsables del hallazgo son conscientes del carácter preliminar de los mismos y se han mostrado cautelosos a la hora de valorarlos. Como subraya Martínez-Picado: «Soy muy prudente a la hora de valorar este trabajo, pero los gangliósidos pueden ayudar a frenar la diseminación del VIH y a desarrollar nuevos fármacos y vacunas. Además -continúa-, todo lo que estamos aprendiendo sobre el virus del sida será aplicable a otras enfermedades».

25 abril 2012

Instalando minas en los asteroides

Los astrónomos perciben a menudo los asteroides como una amenaza ocasional para la supervivencia del planeta. Ahora, una compañía estadounidense se propone convertirlos en explotaciones mineras de las que extraer níquel, platino, oxígeno o agua. 

La empresa se llama Planetary Resources y sus fundadores son Eric Anderson y Peter Diamandis. Anderson es uno de los pioneros del turismo espacial y Diamandis es el responsable de la fundación que ofreció 10 millones de dólares al primero en construir una nave espacial tripulada sin dinero público. Ambos tienen un perfil muy similar y su objetivo es convertir el espacio en un negocio rentable a base de explotar los recursos minerales de los asteroides. 

Anderson y Diamandis tienen en nómina a 25 ingenieros y se han atraído el respaldo de figuras como el cineasta James Cameron y los responsables de Google Eric Schmidt y Larry Page. Todos son conscientes de que no es un negocio rentable a corto plazo. Pero piensan que los asteroides son la respuesta al encarecimiento de algunos metales y aventuran que podrían ser un primer paso para preparar una segunda edad dorada en la conquista del espacio. 

Planetary Resources se fundó en 2010, pero se ha mantenido en estado latente durante dos años. Los necesarios para hacer cálculos y sumar al proyecto nombres importantes como el de Christopher Lewicki, ex responsable de las misiones a Marte en el laboratorio de reactores de la NASA. La empresa tiene pensado hacer su vuelo inaugural antes de dos años e identificar primero los asteroides que merece la pena explotar. Sus fundadores aseguran que las primeras explotaciones estarían listas a largo de la próxima década. 
El proyecto sigue la senda trazada por el catedrático John S. Lewis, que en los años 90 publicó Mining the Sky: un libro que detalla los pasos necesarios para explotar los recursos naturales del espacio en las próximas décadas. «El espacio es la vía para resolver nuestros problemas de abastecimiento», explica Lewis. «Hay suficientes materiales en los asteroides que rodean la Tierra para abastecer a una población de unos 40.000 millones de personas hasta que el sol se apague. Los metales y el agua serían el primer objetivo. El asteroide más pequeño contiene 40 veces más metales de los que hemos extraído los seres humanos desde el principio de los tiempos». 

Lewis reconoce que el gran obstáculo que debe salvar el proyecto es garantizar su financiación hasta que sea rentable. Pero asegura que llega en un buen momento y le tranquiliza la presencia entre los inversores de empresarios multimillonarios: «Son personas que adoran el espacio pero si ponen dinero es porque piensan que puede ser un negocio rentable». 

La imaginación de Lewis es inagotable. «Podríamos vaciar esos asteroides y crear colonias subterráneas que mantuvieran a sus habitantes a salvo de la radiación solar y podríamos construir esas colonias con los metales de los propios asteroides», explica, «aunque también podríamos usar sus recursos en una misión a Marte. Podríamos extraer los metales para construir la nave y transformar el hielo en vapor para propulsarla. Incluso podríamos hacer el viaje junto a un asteroide para proteger a los astronautas de cualquier inclemencia». 

No todos los científicos comparten el entusiasmo de Lewis. El historiador David S. Portree decía ayer en la revista Wired que no tiene sentido explorar la minería de asteroides hasta que tengamos bases estables en el espacio: «Ahora mismo sería como tener un petrolero fondeado junto a la costa de la Inglaterra medieval. Sus habitantes serían conscientes de la utilidad del petróleo, pero no serían capaces de aprovecharlo». 

23 abril 2012

Decencia ante todo

Me pregunto si toreros, veedores, ganaderos y empresarios no saben las exigencias de cada plaza para embarcar los perros que embarcan para la Maestranza; si no saben siquiera lo que exige el reglamento y la decencia. A no ser que crean que los veterinarios son tontos y el público imbécil. Luego pasa lo que pasa: danza de corrales y mayorales a la carrera. Que no se fien porque el horno no está para rosquillas. España está quebrada, blanda de remos como los toros fofos de Torrehandilla, descastada y con la puntilla apuntándole al cerviguillo. Y los taurinos sin enterarse; los toreros del G-10 pidiendo el oro y el moro y arruinando las inestables economías empresariales con no sé qué leoninos derechos de imagen. ¡Quién iba a decirme a mí, sindicalista militante y horizontal, en tiempos, que me vería defendiendo los derechos del empresario taurino! Muy mal deben de estar las cosas para llegar a ese contradiós. 

Va a haber gresca y suenan vientos de fronda. Y el último que salga que apague las luces de los mortecinos vestidos de torear. Mortecinos, los brillos de Rivera; mortecinos y apagados del todo los brillos de El Fandi y los de El Cid, en los primeros toros; el sobrero de Montealto flojeó menos que el titular; fue El Cid el que blandeó. En el quinto se aproximó un poco a su toreo genuino. Alguien podía echarle imaginación expansiva de exportación a la Fiesta amenazada; por ejemplo planear temporada en China, en Japón, Australia o los usacos donde daría igual los toros reventados de pitones, reventados de remos e indigentes de raza. Excepción fue el sexto, un toro bien armado y difícil. Fortaleza de Fandi más que raza del toro. La palabra bravura se ha convertido en una palabra maldita objeto de Inquisición y sospecha de herejía. Los ganaderos que osen criar toros poderosos y encastados, a la hoguera: emplumados y con sambenito. 

Ya no vale, ni siquiera como broma evocadora de nuestra infancia, la lección de historia de la que yo he abusado: «oscuro se presentaba el reinado de Witiza». ¡Pues anda que el reinado borbónico! Frágil y quebradizo el de Don Juan Carlos; evanescente y humo, por las trazas, el de Don Felipe y doña 'Leti'; y una ruina la monarquía taurina colegiada del G-10. Corridas como la de ayer acabarán con la poca afición que nos va quedando; pese a algunos destellos. No sigo demasiado de cerca la cuestión, pero creo que ayer había en el cartel dos toreros de la élite financiera y torera… ¿Y? Nada, o casi nada. Nos agarramos a lo mínimo y elemental como a un clavo ardiendo. No creo que este año veamos mucho a los borbones en las plazas de toros. Y eso es mala señal: por lo menos mala señal taurina. A lo sumo, la duquesa de Alba; y sólo cuando lidien Francisco Rivera y Cayetano Rivera, que no será mucho.

22 abril 2012

Demasiado policia para tan poco aficionado

En época de ahorro y de crisis ¿por qué tiene que haber grupos antidisturbios de la Policía Municipal y de la Policía Nacional? Ayer dos subgrupos de UIP (antidisturbios de la Policía Nacional) y otro de la Unidad Central de Seguridad de la Policía Municipal de Madrid protegieron la plaza de Cibeles para evitar que los cerca de 2.000 aficionados del Real Madrid que acudieron al lugar tomaran la fuente de la diosa tras la victoria blanca.

La Policía Nacional tenía previstos otros 35 agentes antidisturbios de reserva por si la juerga merengue hubiera necesitado más contestación de seguridad.
Los agentes municipales rodearon a Cibeles y también la sede del Ayuntamiento, el antiguo Palacio de Telecomunicaciones. En total, el Consistorio destinó 70 policías entre antidisturbios y de la Unidad de Tráfico al dispositivo para la celebración deportiva. En esta ocasión no se habían colocado las clásicas vallas de la victoria en torno a la fuente de la diosa porque las autoridades pensaron que no acudiría mucha gente a celebrar la victoria sobre al Barça. ¿O fue poca fe en la victoria?

La verdad es que no fueron necesarias las reservas porque el grupo que acudió a Cibeles se bastó para contener y mantener el orden con alegría.

Hubo dos conatos de carga cuando algunos descerebrados empezaron a golpear las marquesinas de los autobuses para exteriorizar que son del Madrid pero también poco inteligentes. Unos pocos de estos jóvenes lanzaron piedras contra los agentes. Algún agente tuvo que utilizar la porra para calmar los ánimos de los aficionados más exaltados.
Los policías fueron retirando durante toda la noche las botellas y latas que habían ido dejando los hinchas para evitar que fueran utilizadas como armas arrojadizas en los últimos minutos.

El tráfico no se interrumpió durante ningún momento durante toda la noche gracias al trabajo de los municipales, aunque el atasco producido por los coches que agitaban las banderas blancas junto a la Cibeles fue intenso.

Empleados del Selur trabajaron duro para retirar la basura y restos que fueron dejando los últimos hinchas.

Un dispositivo del Samur con cuatro vehículos estuvo en la concentración por si era necesaria su actuación aunque finalmente parece que no hubo más que algún contusionado.
Durante la fiesta inspectores de la Empresa Municipal de Transportes trabajaron para que no quedara interrumpido en ningún momento el tráfico de autobuses que circuló casi con normalidad hasta la plaza de Cibeles gracias a la actuación de la Policía.

A partir de las 00:30 horas la situación fue normalizándose aunque quedaron dos grupos aislados de unas 300 personas cada uno que terminaron la fiesta entrada la madrugada.

21 abril 2012

Manzanares no se lo cree

El idilio de José María Manzanares con Sevilla parece no tener límites. Como tampoco parece tenerlo la dimensión como torero del alicantino, que hizo pleno de cuatro orejas en la Maestranza y atravesó en volandas la Puerta del Príncipe por segundo año consecutivo tras la apoteosis de la pasada temporada con el indulto de Arrojado incluido. Manzanares manifestaba emocionado su satisfacción tras la corrida: «Aún no soy consciente, aún no me lo creo, ahora mismo estoy en otro mundo. Lo de hoy [por ayer] es un sueño hecho realidad y estoy tremendamente feliz de poderlo vivir en mis carnes. Además, en la salida a hombros he estado rodeado de gente joven que es el futuro de la Fiesta. Disfruto mucho porque los triunfos así tienen muchísima repercusión y la gente lo sabe reconocer», señaló el alicantino a los micrófonos de Canal Plus Toros tras ser llevado en volandas por los alumnos de las escuelas taurinas andaluzas. 

El torero alicantino detalló la relación que tiene con Sevilla, donde ha cortado dos o más orejas alguna tarde desde 2007 y explicó las diferencias entre su triunfo de ayer y el conquistado el pasado 30 de abril de 2011. «Debo mucho a esta ciudad por todo lo que me ha dado y todo el cariño que he recibido desde novillero. Siempre que me anuncio es especial y disfruto más que nadie. Ha sido una tarde diferente a la del año pasado; la de hoy hemos estado todos muy concentrados, sabiendo en cada momento lo que había que hacer y disfrutando mucho, siendo consciente de todo y con la seguridad de que iban a romper los toros», confesó. 

En Sevilla también vivió una tarde especial el 1 de mayo de 2006. Aquella tarde, su padre se retiró del toreo por sorpresa y Manzanares fue el encargado de cortarle la coleta y sacarle a hombros por una puerta, la del Príncipe, que se le había resistido en su carrera. Ayer, Manzanares padre no se separó de él y expresó su emoción tras fundirse con su hijo en un abrazo. «No puedo ser más feliz en este momento. Me siento muy orgulloso de todos mis hijos y con José Mari, tal y como está… Ha desarrollado muchísimo, es muy joven todavía y no sé dónde tiene el techo. Siempre lo digo, si el alumno no mejora al maestro es un fracaso del maestro», aseguró. 

Mención especial merece también la cuadrilla de José María Manzanares, a la que el torero hizo saludar desde los medios finalizada la vuelta al ruedo con las dos orejas del quinto. Plata fundida en oro con la que el torero se deshizo en elogios. «Muchos de los toros que me permiten disfrutar es gracias a ellos. Tener a mi lado a gente tan buena, que se sacrifican tanto por mí, es toda una suerte». 

Sobre sus faenas, dijo lo siguiente: «Mi primero tenía muchas virtudes aunque a veces iba con la cara a media altura y había que adelantarse para que no te sorprendiera. Y el quinto tenía un poco de querencia para dentro y hubo que medirlo mucho y dosificarlo para poder torearlo muy a gusto», dijo. Por último, Manzanares quiso dedicar su triunfo. «Va para mi hijo, que ayer [por anteayer] lo traje a la Maestranza porque quería que la primera vez que pisara una plaza fuera aquí. También para todos mis seguidores y por su puesto para Sevilla, que me da la vida».

20 abril 2012

Fandiño y su porte

Juan Belmonte en las tardes duras pensaba y decía: «Dentro de dos horas será de noche». Como un bálsamo a la condena de las ilusiones. Cuando el tiempo no corre y el toro no pasa. Ayer, 19 de abril, las esperanzas se encallaron en las arenas de la Maestranza. Las de la afición y las de tres toreros que embarrancaron en los arrecifes de El Ventorillo. Toros sin alma, distraídos, sin fijeza, quedos cuando no rencos, brutos cuando no broncos. Hasta ocho pesaron sobre el albero como sacos de piedras a las espaldas de una afición cada vez más escasa y contemplativa. Duele la plaza que se desenladrillará en los próximos días.

A la piedra hostil contra el futuro de la Fiesta miraban los toros de El Ventorrillo, atentos a todo menos a muletas y capotes. No habrase visto corrida más desentendida de sus obligaciones. El vuelo de una mosca la distraía. Horrible para estar delante con sus perchas y su basto trapío. Ya se vencía la media luna de la sombra sobre la mitad del albero de sol, cuando Diego Urdiales había despachado a un torazo suelto, sin humillar y a su aire rural. El impulso justo para gallear por chicuelinas. Fandiño intervino en su turno de quites con el capote a la espalda. Y casi le barre la mole con los cuartos traseros antes de la resolución en revolera. A Diego el riojano nada le fue posible más que andar en torero o descorchar una trincherilla de sabor. Todo lo narrado, y más, se estrelló contra el basto sobrero del mismo hierro de El Ventorrillo que sustituyó al cuarto. Bronco y desapacible. Urdiales siempre se coloca en clásico para hacer el toreo aunque no le salga.

De la escuela clásica también nace Fandiño, que paró al segundo en esbozos de verónicas con atisbos de perennidad y una media verónica superior. Pero el castaño, bociblanco y armado ventorrillo no tenía fuerza ni fijeza. Una ruina. Todo lo más había dejado una impronta humillada en un par de chicuelinas de Jiménez Fortes en su quite. Absolutamente todos los terrenos probó Iván con el burraquito y escurrido quinto, suelto de carnes que se dice, tan ligerito que los 560 kilos de la tablilla se traducían por hueso y puro esqueleto. Aquí, bajo la arcada del Príncipe, allá, bajo la banda de Tristán, que cuenta que ya tocaba en la barriga de su madre, y qué buen sitio para haberse quedado. No dejó Fandiño terreno por probar en la búsqueda de las cosas que logró, pues, entre rutas, a la noble e impotente embestida le metió el mentón y le cimbreó muletazos asolerados. Puede que se pasase de minutaje, pero de sus manos salió lo mejor. Fandiño entrará en Sevilla más pronto que tarde. Con sentido de la medida, claro.

El Ventorrillo se pegó el puntillazo definitivo, cuando el último obligó el pañuelo verde. El castaño sobrero de Montealto se escupió de caballos y capotes, pero en la muleta arreó encastado, con más velocidad que ritmo. Jiménez Fortes anduvo valeroso y dispuesto en diferentes resoluciones. Que acabaron en arrimón pererista, como ante Garrochista, el toro anterior, el de su presentación como matador en la Maestranza. Lo había picado entonces sensacional Tito Sandoval. Fortes se expuso al vendaval de última hora en redondo y no cedió un ápice ni a la hora de matar. Del embroque salió con la taleguilla partida. A torero vozalón le correspondió toro ruidoso. Pudo haber más ruido. Es pronto y era tarde ya.

19 abril 2012

Boicot a la carne de Argentina

Cualquier argentino afincado en Madrid que estos días recibe la llamada o la visita de un periodista sabe ya antes de que abra la boca la pregunta que le van a formular. De hecho, ese talento para leer mentes se ha hecho extensivo prácticamente a todos los vecinos de sus barrios y a los clientes de los negocios en los que trabajan. 

Este colectivo, formado por 43.355 personas residentes en la región, se desayuna, come y cena desde el martes con los ecos de la decisión de la presidenta de su país, Cristina Fernández de Kirchner, de nacionalizar la petrolera YPF, filial de la española Repsol. Y la cuestión que plantean los medios de comunicación, para la que de momento sólo tienen una respuesta embrionaria, es si temen que se materialice contra ellos ese boicot a Argentina que se promueve desde diversos foros y redes sociales. 
¿Es el fin de la carne a la parrilla, las empanadas, los alfajores y el mate procedentes de la república con bandera blanquiazul? 

«En principio, no creo que nuestra clientela vaya a ser reticente con este aspecto», aventura Javier González, gerente de la cadena de restaurantes De María, que acaba de abrir su octavo establecimiento en la Comunidad. «Algún amiguete nos ha hecho la típica broma, pero por suerte, al menos de momento, el trabajo ha sido totalmente normal», añade. 
De producirse el mentado boicot, «seguramente, se hará por la efervescencia del momento», analiza Marta Cruz, responsable de la empresa productora e importadora de artículos gastronómicos La Franco Argentine, que inauguró su tienda madrileña de la calle Conde Duque en 1995. 

Y lo dice con conocimiento de esta causa: la sede que la multinacional tiene en La Coruña amaneció el martes pasado con una pintada en la fachada en la que se venía a insinuar con una palabra gruesa que Kirchner tiene la misma profesión que las mujeres que hacen la calle en Montera. 

«El conflicto institucional entre Argentina y España no se está manejando bien por ninguna de las dos partes y, además, llega de manera confundida al público», considera Cruz, que entiende que en todo caso los actos vandálicos los promueve «gente desubicada» que, asegura, nada tiene con el problema en sí. Su conclusión es que los dos gobiernos implicados han creado «una cortina de humo» para «ocultar otras cosas». 

Mientras tiene lugar esta conversación, una mujer española entra en La Franco Argentine de Conde Duque, con la misma naturalidad con la que podría haberlo hecho antes de que estallara el asunto de Repsol YPF, para llevarse a casa delicatessen del país. Los clientes que sí han hecho comentarios al respecto en la tienda, según los dependientes, han sido de «apoyo» y «ánimo». 

En Viajes Transfronteras, especializada en la gestión de vuelos rumbo a América del Sur, están «a la expectativa» de cómo evoluciona el conflicto. Tienen varias reservas de españoles que planean aterrizar en Buenos Aires en los próximos meses. «Creo y espero que no vaya a pasar nada», confía Juan Pablo Ortiz, responsable de la agencia situada junto a Plaza España. 

Donde ni se ha mencionado el asunto de la petrolera es en las clases de tango que imparte Beatriz Romero, profesora en la escuela El Conventiyo, en el distrito de Tetuán. «Aquí la gente viene para pasar un buen rato y generalmente no se habla de otros temas más profundos», argumenta, aunque confiesa que no sabe si esta crisis económica «afectará más adelante» al negocio. 

Bibiana Degli, presidenta de la Casa Argentina en Madrid, comenta al otro lado del hilo telefónico que, «hasta ahora», las únicas llamadas que ha recibido tras el anuncio de Kirchner han sido de la prensa, que, en su opinión, podría estar «inflando» el conflicto. Psicoanalista de profesión, su versión es que, «evidentemente, todos están expectantes por las repercusiones que pueda tener» la nacionalización de la compañía que preside Antonio Brufau. «Pero, al final, los argentinos y los españoles seguiremos conviviendo igual de bien que hasta ahora».

17 abril 2012

Ortega Cano paga a los peritos

Tres peritos contratados por José Ortega Cano mantienen que el torero no sólo no circulaba a más velocidad de la permitida cuando se produjo el accidente, en mayo del año pasado, que le costó la vida a Carlos Parra, sino que, además, su reacción para evitar la colisión fue «rápida», aunque insuficiente. Los tres profesionales firman dos informes que la defensa del diestro entregó la semana pasada en el Juzgado de Instrucción número 7 y que sostienen, en buena medida, su estrategia de cara al juicio. 

El abogado de Ortega Cano, y el propio acusado, mantienen que la velocidad era correcta y que el accidente se produjo debido a algún tipo de distracción posiblemente relacionado con la afección cardiaca que sufre. En esta línea, los peritos coinciden en cuestionar la validez de las investigaciones de la Guardia Civil, especialmente en lo que se refiere a los cálculos técnicos que cuantificaron que el vehículo del torero, un Mercedes R320, circulaba a 125 kilómetros por ahora aquella tarde del 28 de mayo cuando chocó contra el Seat Altea que conducía Carlos Parra. 

El más detallado y concreto es el informe que firman dos ingenieros industriales del Instituto de Investigación en Ingeniería de la Universidad de Zaragoza, que llegan a afirmar que los peritos del instituto armado se equivocaron al hacer los cálculos sobre las velocidades de los coches implicados en el siniestro. En lugar de los 125 kilómetros por hora fijados para el vehículo de Ortega Cano, los peritos universitarios estiman que el Mercedes iba a un máximo de 96 kilómetros por hora y a un mínimo de 79, mientras que el turismo del fallecido rodaba a un máximo de 40 kilómetros por hora. 

Aunque no da datos científicos ni se basa en cálculos matemáticos, el autor del tercer informe, el ingeniero técnico industrial Francisco Galadí concluye asimismo que el instituto armado erró en sus investigaciones. No sólo eso, sino que va más allá y defiende explícitamente la actuación de Ortega Cano al volante. 
Mientras tanto, los abogados que representan a la familia de Carlos Parra denunciaron ayer presiones hacia testigos que ellos han propuesto. Según Andrés y Luis Romero, del bufete Luis Romero y asociados, dos personas que prestarán testimonio en el juicio, han recibido la visita de empleados y amigos del torero para interesarse por lo que tienen pensado declarar. 

La última de estas visitas se produjo, señalaron los letrados, el pasado mes de enero, cuando una persona que se identificó como «peluquero personal» de Ortega Cano se presentó en el domicilio de un testigo propuesto por la familia de Parra para acreditar que el diestro estuvo bebiendo antes del siniestro. 
Este extremo fue desmentido con rotundidad por el abogado de José Ortega Cano, Enrique Trebolle, quien negó que se hayan ejercido presiones, directa o indirectamente, sobre testigos.

12 abril 2012

Asesinos y sin embargo amigos

La investigación no ahondó en este sentido aunque ella decía la verdad. El miércoles, un amigo común de ambos, Lorenzo Romero, lo confirmaba a Crónica en su casa, en Huelva. «Es cierto, ellos se conocían. Yo era amigo de los dos, formábamos un grupo de cinco personas. Los tres hermanos Del Valle, Juan, Pepe y Santiago, más El Boca y yo». Resulta ahora más inquietante saber que los cuerpos de Mari Luz y de Ana María aparecieron a 300 metros uno del otro. 

Tal era la amistad que unía a Lorenzo con El Boca que llegó a cobijarlo en su casa durante dos días mientras la Policía buscaba a Ana María. «Venía a comer y a ducharse. No llegó a dormir aquí. Lo noté muy tenso y nervioso, le pegó patadas a la bombona de butano cuando se acabó», cuenta. «¿En ningún momento le resultó extraña la actitud de José Franco?», cuestiona el periodista. «Sí, pero no le pregunté», responde. 

Lorenzo recuerda que uno de esos días, El Boca le dijo: «Primachi, acompáñame a mi casa a por comida para traérnosla a la tuya». La Policía, quien ya andaba tras la pista de José Franco, se presentó a las 9 de la mañana del día siguiente en casa de Lorenzo. Le llevó a declarar y le requisó las 30 películas porno que tenía. «Pensaban que tenía grabado lo que había pasado con la niña. Pero tengo la conciencia muy tranquila», dice. Dos años después compareció como testigo en el juicio. Nunca estuvo imputado, aunque los agentes sospecharon que pudo ayudar a transportar a la niña. Hoy reconoce que no le extraña nada lo que hizo su amigo. 

Pero, curiosidades de la vida, Lorenzo también se vio ligado con el caso Mari Luz. Mientras se buscaba el cuerpo de la niña, Rosa, otra hermana de Santiago del Valle que cumple condena en prisión por encubrimiento, acudió a su casa mientras la Policía vigilaba sus movimientos. «La conocía por ser hermana de mis amigos. Me pidió dormir aquí y dinero para un viaje. Pero no le permití entrar ni le di nada». 

La vivienda de Lorenzo tiene unos 50 metros cuadrados, es antigua, de muebles roídos. Un detalle choca al entrar. El dueño tiene instalada una red de 10 cámaras distribuidas por habitaciones y cajones que controla a través de la tele. Parece ser un obseso de la seguridad. El timbre también registra a todo el que llega. Dice que es para evitar robos. 
En el comedor, sobre una repisa repleta de figuras de porcelana, hay fotos de dos niños con problemas psicomotrices que van en silla de ruedas. «Son hijos de unos amigos. De vez en cuando les ayudo sacándolos a pasear. Los queremos mucho», dice Lorenzo junto a Asunción García, su pareja desde hace dos décadas, a quien le falta parte de la dentadura y quien fuma a destajo.

09 abril 2012

Los toros y el doctor

Madrid sigue siendo Madrid y vino El Fundi y se alzó con el trono no de Mesías, pero sí de profeta de sí mismo: una oreja de héroe y de sabio que Las Ventas aquilata y proclama. Madrid, este poblachón manchego, es mucho Madrid; o sea, la cátedra. Pocas plazas habrían podido calibrar el peso y el poso de la faena de Fundi; su inteligencia ante unos toros complicados, su plenitud magistral: la muleta en el sitio exacto y los terrenos definidos con ciencia matemática y geométrica. 

No sé dónde llegarán Juan del Álamo ni Víctor Barrio, pero el ejemplo de su padrino, con el corazón curtido por todos los temporales y malos tragos de una profesión grande, hermosa y perversa, debe hacerles reflexionar; esto de los toros es triunfar o morir. No hay vuelta de hoja: patria o muerte. Y la patria del torero es el toro. Ayer en las Ventas dos neófitos; uno que confirmaba y otro que tomaba la alternativa, y a los que llamamos, por afinidad litúrgica con misacantanos, toricantanos. Y un padrino, con trazas de arcipreste ceremonial y agrario. Toricantano es término de viejos revisteros más que de taurófilos. Yo me resistí a usarlo hasta que leí un poemilla de Calderón de la Barca que dice: un toricantano un día/ salió a dar una lanzada/ de un su amigo apadrinado. La lanzada apuntó más al padrino que al toro y el padrino se cabreó. Ayer, el "su amigo" calderoniano era José Pedro Prados El Fundi, y el que se cabreó fue Víctor Barrio con Juan del Álamo. Había replicado Barrio el quite reglamentario de Juan del Álamo y este quiso entrar por segunda vez, impetuoso y racial aunque fuera de contexto. El toro, bueno y blando, no estaba para competencias en quites. Y Víctor Barrio frenó en seco a Álamo, con razón, pues se trataba de su toro. Naturalmente el padrino se abstuvo de quites cuando no era menester; se contentó con dictar una lección magistral en tarde de aprendices que deben mirarse en su espejo, en su honor de torero y en su raza de lidiador. 

Víctor Barrio, el cabreado y con razón, salió indemne tras una cogida que pudo partirle la madre y sólo le destrozó la taleguilla, hecha jirones. Y Juan del Álamo, el suficiente, demostró una inquietante madurez. Toreros así, tan puestos y tan aprendidos, o triunfan pronto sin apelación o corren el peligro de llegar a la decadencia sin haber pasado por el esplendor. Barrio y Álamo salieron ayer de Las Ventas convertidos en matadores por derecho propio; pero con un porvenir incierto. Nos preguntamos a menudo qué es el toreo; mi educación trágica, decadente y esteticista me lleva por las sendas del duende, de los sonidos negros lorquianos y flamencos; me lleva al escalofrío del estoicismo. Pero cuando veo torear como toreó ayer el Fundi a un toro, que no sabía de estética ni cortesías, me digo: el toreo es eso.

Un sainete feminista

Es tan respetable como quien quiera traerlo al 2012 y actualizarlo», defiende el director de la función José Luis Gago. 

Esta comedia es uno de los sainetes más divertidos de Arniches, donde la mujer vence con humor las infidelidades de un marido machista. Cuenta la historia de Petra, una joven casada con un mujeriego y un vividor que no está dispuesto a dejar de lado su vida de soltero. Ella, para conseguir que abandone sus hábitos, tratará de darle celos y se vengará así de su actitud. 

La comedia se estructura en dos actos, en los que se mezcla la picaresca con la «ingenuidad consentida» y el amor. «Todos los personajes son protagonistas», explica Gago, para quien esta obra posee «homogeneidad» y un «equilibrio» en la trama. 

La actriz Natalia Jara, que se mete en la piel de Nicanora, ya interpretó este papel hace 20 años. Sin embargo, a pesar de que fue una de las primeras obras de su vida, defiende que «esta Petra es mejor». 

El vestuario de la obra trasladará al espectador al Madrid más castizo, el de las primeras décadas del siglo XX. Estrella Blanco, directora artística de La venganza de Petra, explica que la imagen de los actores es una «recreación de la época» de los años 20 y 30, aunque no se ciñe sólo a la estética de este momento histórico. «Son diseños exclusivos con los que se da una imagen amable y ligera, todo al servicio de la función». Por su parte, Didier Otaola, que interpreta al marido, sostiene que «la gente necesita reírse, y eso lo aseguramos en esta función», concluye. 

07 abril 2012

El emperador marica

Fue amado durante siete años por el emperador Adriano, quien a su muerte, destrozado por el dolor, le elevó al Olimpo de los dioses y le dedicó templos y ciudades por doquier. Pero sobre todo Antinoo, el esclavo adolescente que el emperador Adriano conoció alrededor del año 123 en un viaje a Bitinia, en Asia Menor, y que rápidamente convirtió en su amante, lleva 2.000 años siendo un símbolo de belleza y de juventud.

Para comprobarlo no hay más que ver la enorme sugestión que a lo largo de los siglos (desde el mundo antiguo hasta el Renacimiento, por no citar el fuerte impulso a su fama que en el siglo XX le dio Marguerite Yourcenar con sus Memorias de Adriano) ha suscitado en numerosos artistas la figura de ese chaval de físico deslumbrante y destino trágico que murió ahogado misteriosamente en el Nilo cuando aún era muy joven.

Antinoo revive ahora en una importante exposición montada precisamente en Villa Adriana, el palacio en Tivoli (localidad a las afueras de Roma) donde tenía su residencia el emperador Adriano y donde se llevó a vivir a su joven amante.

La muestra lleva por título Antinoo, la fascinación de la belleza y reúne medio centenar de obras entre esculturas, bajorrelieves, gemas y monedas a través de las cuales se reconstruye la figura del favorito del emperador. Muchas de esas obras es ahora cuando por primera vez regresan a Villa Adriana, el lugar en el que fueron descubiertas.
Hay por ejemplo varias estatuas de Antinoo y del emperador Adriano, incluido el famoso busto en mármol de los Museos Vaticanos o el magnífico bronce del Museo Arqueológico de Florencia. Pero también hay una sección dedicada al dios Antinoo: al fin y al cabo, tras su muerte durante una expedición en aguas del Nilo, el emperador Adriano decidió fundar, muy cerca del lugar en el que tuvo lugar la tragedia, la ciudad de Antinoopoli, en honor a su amante fallecido.

De ese modo el joven esclavo fue divinizado por los sacerdotes egipcios quienes, dado que Antinoo había muerto en el Nilo, lo representaron como Osiris, la más alta divinidad egipcia y que según el mito renace de las aguas de ese río.

De hecho, en la exposición de Villa Adriana, que permanecerá abierta hasta el 4 de noviembre, hay por ejemplo una estatua en cuarzo rosa de Antinoo en plan Osiris, procedente del Staatliche Kunstsammlungen de Dresde. Pero también hay varias representaciones de Antinoo como Apolo, como Dionisio o como sacerdote de Attis.
«La figura de Antinoo, a pesar de su indefinición histórica en todo lo que va más allá a su relación con Adriano, ha dado pie a una serie de obras de arte de excepcional riqueza y variedad, hasta el punto de haber creado un auténtico modelo propio bien conocido por los arqueólogos y reconocible también por buena parte del público», sentencia Marina Sapelli Ragni, comisaria de la muestra.

Antinoo era casi un niño cuando en el año 125 llegó a Roma acompañando al emperador Adriano, que lo había conocido en Betania en torno al año 123 y en seguida se había encaprichado de él.

El emperador decidió alojar a su amante en Villa Adriana, buena parte de la cual aún estaba en construcción, y hacerse acompañar por él en todos sus viajes oficiales. Como aquel que emprendieron en el 128 y que concluyó dos años después con la trágica muerte del apuesto esclavo en un suceso que, según fuentes antiguas, nunca estuvo claro. Hubo quien habló de un suicidio/sacrificio para alargar la vida del emperador; hubo quien invocó el asesinato.
El hecho es que Antinoo murió ahogado en aguas del Nilo. Adriano, postrado por la pena, no solo fundó Antinoopolis en las cercanías del escenario de su muerte. Además, a su regreso a Roma en 133, el emperador hizo construir en Villa Adriana un gran edificio con ábside, conocido como el Antinoeion, para honrar el recuerdo de su amante. En esa construcción, siempre en memoria de Antinoo, fue colocado un imponente obelisco que hoy en día se encuentra en el Pincio, el parque situado sobre la Piazza del Popolo en Roma.

La exposición dedicada al efebo permite también visitar los recientes descubrimientos realizados en el Antinoeion. Y concluye con una sección que se concentra en la figura de Antinoo a través de los siglos.

05 abril 2012

El encanto de la opera

Una prestación orquestal sobresaliente, una esforzada dirección escénica, una peculiar actuación vocal al servicio de una obra dramáticamente disparatada son capaces de sintetizarse en la rara simbiosis que necesita la forma ópera para desplegar su raro encanto, misterioso por la dificultad de definir en qué consiste. 

La historia del monje cenobita Athanaël, que en el Egipto del siglo IV se empeña en convertir a la cortesana Thaïs, lo consigue y, cuando ella muere en olor de santidad, comprende que la ama locamente, no tiene ni pies ni cabeza. 

Es la música la encargada de dibujar el clima de fervor sensual, de sentimentalismo impúdico y de perversión cursi por donde transitan las criaturas fantasmales, un flujo melódico que no deja de increpar al espectador, logrando no que comprendamos al clérigo imposible y a la perversa convertida en monja, pero sí que los aceptemos, inermes al encanto de la extraña experiencia operística. 

Y la partitura de Massenet, empalagosa e inspirada, monótona o eficaz, llega con firme y delicada convicción gracias a la excelencia de la orquesta y a la pericia de Patrick Fournillier, especialista en este repertorio. 

La proeza de la directora de escena Nicola Raab consiste en narrar ordenadamente el relato inverosímil, combinando muy distintos ambientes, desde el cenáculo de unos sobrios sacerdotes modernos hasta las arenas de un desierto, pasando por un teatro sofisticado y decadente de la época del compositor. 

La travesía hacia la castidad se hace visible gracias a una plataforma giratoria, que alguien encontró que daba demasiadas vueltas, pero que sirvió de adecuada imagen al viaje redentor. La página más célebre, el famoso «lamento», a cargo de un impecable solo de violín de Stefan Eperjesi, lo resolvió la directora colocando una luz cenital sobre la inminente conversa, y no hubo más remedio que creer en su conversión. 

La soprano sueca Malyn Biström centró su voz a partir de este mismo momento, como si a su estilo le resultara más fácil representar el ascetismo que la lubricidad. 
Plácido Domingo, que debutaba en el papel del monje, desconcertó un tanto al comienzo, tanto por un atuendo que adelgazaba su bien conocido empaque, como por una tesitura -que el programa anunciaba como propia de un tenor- cuando Athanaël es papel de barítono. 

A estas alturas, casi puede decirse que el gran artista ha inventado su propia tesitura y, en este caso, sonó más como un tenor áspero que como un barítono enjundioso, para, como en el caso de la protagonista, acabar imponiendo, a base de entrega y de sabiduría, su nuevo rol, que quién sabe si será el último.

04 abril 2012

Una Miss diferente

Lejos de rendirse, esta joven de Vancouver decidió plantar batalla y, ayer, desde el concurso afirmaban que estaban dispuestos a readmitirla, eso sí, después de que Jenna anunciara su intención de reunirse con la famosa abogada feminista Gloria Allred. 

Sin duda, el amplio apoyo conseguido por la modelo ha influido también en el cambio de postura de los responsables del certamen, controlado por el multimillonario estadounidense Donald Trump. Tan sólo en la web www. change.org se han recogido más de 41.000 firmas a favor de que Jenna regrese al concurso, en el que era una de las favoritas. 
La noticia corrió ayer como la pólvora en la Red. Miss Universo colgó un comunicado en su web en el que afirmaba que «permitirá a Jenna competir, una vez que pruebe que cumple los requerimientos legales de género existentes en Canadá, y las normas establecidas por otras competiciones internacionales». 

Sin embargo, Jenna asegura que no cantará victoria hasta que esté de nuevo encima de la pasarela junto a sus compañeras y añade que, pase lo que pase, seguirá luchando para que «otras personas en una situación similar no sean discriminadas en el futuro». 

Pese a que la joven modelo siempre ha defendido que fue expulsada del concurso por su condición de transexual, desde el certamen aseguran que la descalificaron porque mintió en el formulario de inscripción. Jenna se presentó como lo que es, una mujer, pero según los responsables del concurso ocultó que nació varón. 
«No cumple los requisitos exigidos para competir, pero nosotros respetamos sus metas, su determinación y le deseamos lo mejor», aseguraron desde Miss Universo Canadá tras descalificarla. Sin embargo, en las bases del concurso no constaba ninguna cuestión relativa a cambios de sexo. 

Jenna es una mujer y se siente como tal desde que tenía cuatro años. Con 14 empezó una terapia hormonal y a los 19 se sometió a una operación de reasignación sexual que la llevó a sentirse en paz con su cuerpo. 

«Me considero una mujer plena, pero con una historia», comentaba en una entrevista en 2010 en Tailandia, donde participó en el concurso Miss Reina Internacional, que premia a las mujeres transexuales más bellas. 

Dos años más tarde, quiso probar fortuna en Miss Universo Canadá y todo marchaba sobre ruedas hasta que un miembro de la organización descubrió que Jenna se había sometido a una operación de cambio de sexo. «Se siente como una chica de verdad y es una chica de verdad, pero las normas establecen que las aspirantes deben haber nacido mujeres», se justificaba el director del certamen, Denis Dávila. 

Sin embargo, para el abogado de la joven modelo, Joseph Arvay, las leyes canadienses están por encima de las normas de un certamen y prohíben de forma expresa que se discrimine a alguien por ser transexual. 

Pese a las piedras que ha encontrado en el camino, parece que Jenna podrá seguir luchando por alzarse con la preciada corona el próximo 19 de mayo en Toronto (Canadá).

03 abril 2012

El Playboy mas querido

A nadie le constan los éxitos sexuales de los que presume, pero lo que sí es evidente es su habilidad para convertirse a sí mismo en una marca muy rentable. La oferta de dejar en herencia 250.000 euros a la mujer con la que esté realizando el acto sexual en el momento de morir es de alguna forma el último truco publicitario de quien tantas veces ha repetido: «No importa lo que digan de mí; lo importante es que sigan hablando de mí». 

Lo que pretende Rolf Eden, de 82 años, con esta peculiar oferta, es dar publicidad a la película The Big Eden, del director Peter Dörfler, que compite en los Premios del Cine alemán y en la que él mismo ha hecho una seria inversión. El documental lo retrata como «el último playboy alemán», aunque si se pregunta por las discotecas berlinesas que sigue frecuentando, el retrato adquiere más bien el perfil de «un freak del sexo». 

Su cabellera rubia teñida fue vista de nuevo en Berlín en 1957. Antes sobrevivía en París como músico, pero un día leyó en un periódico que cualquier persona nacida en Berlín que decidiese regresar recibiría 6.000 marcos, y no se lo pensó dos veces. Con aquel dinero montó su primer local, The Big Eden, y 10 años después era propietario del mismo número de clubes, repartidos por toda la ciudad. 

Pero fue en los 60 cuando se convirtió en un auténtico anuncio humano. Todo para llevar público a sus establecimientos. Para ello participaba en películas porno, provocaba con declaraciones soeces e impertinentes e invertía en fiestas millonarias que aparecían después en las revistas. Además, se hacía acompañar por mujeres bellas a las que pagaba generosamente. Y siguió pagando hasta que, décadas después, sus acompañantes ya no competían en belleza, sino en capacidad de disimular su cara de asco. «Todas las mujeres me adoran», continúa diciendo hoy, convertido en una caricatura de sí mismo. 

En 1977 se pasó al negocio inmobiliario y ha llegado a ser propietario de 800 viviendas de alquiler en Berlín, pero a esas alturas se había creído su propio personaje y seguía frecuentando abiertamente las zonas de prostitución. El único cariño que parece haber recibido sin dinero de por medio ha sido el que le ha dedicado la banda de raperos Die Atzen, nombrándole miembro de honor y rey de Kudamm, en referencia al boulevard de la capital alemana que de madrugada se convierte en paseo de prostitución callejera. 
Para celebrar el nombramiento, grabaron juntos una versión de la popular canción con la que botan los alemanes borrachos en Mallorca y cuya letra reza: «Eh, das geht ab, wir feiern die ganze Nacht!» («Eh, ¡esto se levanta, celebraremos toda la noche!»). 

Mientras Eden entona el entusiasta chunta chunta, surge la duda razonable sobre si esto se levanta o no se levanta, y a este respecto mantiene el octogenario un absoluto mutismo que solamente en alguna ocasión soslaya envuelto en la metáfora. «Lo más vergonzoso que me ha pasado en la vida es invitar a una chica a un paseo en mi Rolls Royce y que el motor se cale», reconoció durante la grabación del disco. 

El más serio intento de mantener una conversación adulta con Rolf fue el debate al que le invitó la respetada periodista Sandra Maischberger el año pasado, en el que se trataba de dilucidar por qué tiene tanto poder la sexualidad. Su aportación consistió en defender a Silvio Berlusconi como «un hombre completamente normal», al tiempo que le aconsejaba que cambiara la legislación como una solución rápida ante las acusaciones de contratar prostitutas menores de edad.

02 abril 2012

Cortar cabezas

No se había apagado aún el eco de la ovación de recuerdo a la gesta otoñal de Iván Fandiño y David Mora, cuando Fandiño marchó a la puerta de toriles a paso de procesión. Y allí, poco más allá de la segunda raya, se echó el capote a la espalda. Como en su día de 2011 en Pamplona. Una carta de presentación cargada de testosterona que otrora daría para crónicas completas. Un capítulo de los episodios nacionales de la épica. Las balas de las puntas zigzagueando su cintura en cada lance. El toro entero en su poder, cruzado y vencido; el capote ondeado por el viento; el cuerpo por delante y las piernas alerta. Hoy en día se ha perdido la admiración a los gestos toreros. Si Fandiño llega a enseñar cuádriceps a lo Cristiano Ronaldo tras el gol en el Sadar o a lo Angelina Jolie en los Oscar, igual se cae la plaza ausente, que mira y a veces no valora. 

En el transcurrir de la tarde, el episodio bárbaro quedaría difuminado en la sangre aguada de la corrida de Jandilla. Como en aquella tarde pamplonesa, no había presenciado jamás nada igual, y así, de nuevo, hago constatar mi mayor respeto y no menos incredulidad ante la frialdad de una peña acostumbrada a hacer la ola a un adelantamiento de Alonso, a un interior de Jorge Lorenzo o a un misil de 35 metros de CR7. Alguien seguirá comiendo pistachos cuando Iván Fandiño se coloque unos grilletes encima de una mesa, a modo de aguafuerte goyesco, para reivindicar la hombría de los toreros machos de Ronda. 

Apenas dos horas después de aquello quedaba nada para el recuerdo. Existe, o debe de existir, entre los profesionales (sic) amigos, neutros, necios y contrarios una confabulación contra Fandiño y Mora, pues, más allá de sus cualidades y su futuro, no parece muy normal que entre Otoño y Ramos, entre la escalera de Gavira y la de Jandilla, no haya en el campo bravo una corrida de toros pareja y hechurada, cuanto menos a 1 de abril. La jandillada era de pega. Una mona vestida de seda, una fulana disfrazada de Loewe por una divisa azul añil como sello de calidad. La Reina de Alicia ha ordenado a través del espejo que les corten la cabeza, «¡que les coooorten la cabeza!». Y todo para rellenar una fecha. Ya ves la lumbrera empresarial, el ambiente que les han creado ahora para San Isidro, incapaces de generar relevos. A uno que venía de cortar cuatro orejas a pulso en la temporada de Madrid... ¿No pasa nada? Sí pasa. ¡Ay también de los genios de apoderados! Que les corten la cabeza. Hoy estoy generoso. «Si era de Jandilla...» Sí, ¿pero cómo era la de Jandilla? 

Entre todos la mataron, y ya puede el cronista trovar gestas. O los derechazos embrocados y a carta cabal de Fandiño con un quinto que en su condición de querer no podía con los cuartos traseros. O la estocada de rectitud inapelable. Ni detalles con un tercero feo y malandado, ni la voluntad de hacer caminar con la distancia a un primero que en cuanto perdió la inercia no aportaba nada de su parte. Una media verónica por aquí, otra de David Mora por allá. En quites fue la máxima rivalidad. 

El Rosco gritó desesperado de todas, todas: «¡Qué asco de ganadería!». Pero yo no creo que Jandilla sea un asco de ganadería, otra historia es la corrida que compraron. Las hechuras del toro de Vegahermosa que hacía segundo fueron distintas. Y su calidad también. El viento lo destemplaba todo. Aunque Mora en la lidia no anduvo especialmente templado: de un galleo por chicuelinas salía el toro gateando por tirones. Por la templanza de su mano derecha, no así la izquierda, de brazo acodado no volvió a besar la arena el jandilla de Vegahermosa, que tampoco duró. La estocada sacó nota. El temple del acero. Para completar el elenco, seleccionaron un burraco de 630 kilos. David de Toledo invitó a hacer un quite al sobresaliente Miguel Ángel Sánchez, para que quede constancia del nombre más que del quite. La torería del inicio de faena se quedó ahí. Como casi toda la corrida, por no ser ni absoluto ni categórico. Un poco asesor y estilista, permítame: para un mano a mano hay ternos más apropiados que un blanco y azabache con chaleco en oro. Una tontería al lado de la corrida de Jandilla. «¡Que les coooorten la cabeza!»

01 abril 2012

A pocos sitios se llega por carretera

A distancia, parece frágil esta mujer de 61 años que pasea, alta y delgada, por el lobby de un hotel madrileño. Sin embargo, de cerca se nota su energía. Esta exploradora ha recorrido el mundo sola y a caballo, y los soles y el frío del camino se le han quedado en el rostro. Tiene unas manos fibrosas que mueve con dulzura y firmeza, como si todavía llevara en ellas las riendas, y no da la sensación de que haya algo capaz de pararle los pies. 

Dodwell visita Madrid para recibir el premio de la Sociedad Geográfica Española. Nació en Nigeria y sus libros y documentales en la BBC le han dado fama. Durante 40 años ha cruzado el Sahara, ha vivido con nativos de Papúa Nueva Guinea, ha hecho la Ruta de la Seda a caballo o ha estado en el extremo de Siberia. 

Todo lo hace sola y, como explica, le ha sido más fácil por ser mujer y por ir sola. «Ser mujer cambia la manera en la que viajas. En Papúa Nueva Guinea podía mezclarme con cualquier familia o persona. Un hombre no hubiera sido bienvenido». De hecho, fueron las mujeres y los niños de aquellas tribus los que la acogieron cuando se plantó entre ellos durante dos años, explica. 

Ser mujer, explica Dodwell, suele invocar un trato más amable. «Te acogen y te enseñan las costumbres. Por ejemplo, en Siberia, aprendí que al entrar en la tienda debes dejar fuera un hilo de tu ropa para indicar que apartas toda influencia diabólica. Además, también me enseñaron a cabalgar por las laderas sin causar avalanchas de nieve», afirma. 
No han faltado peligros en sus andanzas, que ella explica quitándole importancia: «A veces hay que jugársela. Yendo por la costa de Sudáfrica, tuve que vadear ríos a caballo. La cuestión es que con la marea baja el agua te puede chupar y sacar hacia el mar; y con la marea alta los tiburones entran hacia el río. Uno no sabe lo que se va a encontrar». 
Otros peligros, los humanos, los ha sorteado con sentido común y prevención. Ha sufrido robos y algún intento de acercamiento sexual de los que ha salido bien gracias a sus tablas y a su determinación para escapar. En países musulmanes ha ido vestida de hombre para eludir problemas. En otros, lo que ha hecho es no llamar la atención. «Creo que te puedes ganar el respeto. Si te comportas adecuadamente y te cubres los hombros y te recoges el pelo al estilo de una profesora, te tratarán como una profesora. Ir con camisetitas, pantalón corto y dando grititos sí trae problemas», afirma. 

Dodwell descubrió el viaje a caballo a los 24 años, en su primera salida fuera de casa. Su abuela vivió en China y ya escribió relatos sobre sus viajes en los años 20. Trasladados a África, sus padres le animaron a conocer mundo. «Vete de viaje y mándame una carta de vez en cuando», le dijo su madre, «si pasan tres meses sin saber de ti entonces me preocuparé», añadió. Con esta bendición, la joven Christina se animó a su primera salida: cruzaba en Land Rover el norte de Nigeria con una amiga cuando sus dos acompañantes varones las dejaron tiradas llevándose el coche. No se les ocurrió más que buscar un transporte alternativo, así que recorrieron el territorio a caballo durante un año. 

Desde entonces no se ha apeado de la montura. Cabalgando, dice, se llega a todos los sitios, mucho más que por carretera, y se va en silencio. De sus estancias en España, recuerda una travesía en los Pirineos, donde durmió en Aigües Tortes rodeada de ganado en el monte. Sobre si eso entraña riesgos, afirma: «Me dan más miedo las calles de las ciudades de noche que dormir al raso». 

Dodwell admite que le gusta viajar en soledad y en silencio aunque lo haga para ir al encuentro de la gente: «Somos así. Vivimos en un mundo cada vez más lleno y ruidoso, pero a las personas les gusta estar con otros. Somos sociales y nos apagamos si nos aíslan». 

Ir a caballo también le ha abierto puertas. «La gente te cuida. Se dan cuenta de que no eres de los que buscan un hotel y comodidades. Y cuando les dices que vienes desde 1.000 kilómetros te ganas un gran respeto». Puede dar la sensación de que no quedan sitios por descubrir, pero eso cambia cuando vas a caballo, cuenta. «El mundo está lleno de sitios donde no hay carreteras, y de lugares, como en Madagascar, donde basta alejarse 500 metros del asfalto para volver a 100 años atrás y encontrarte con gente que no ha visto un extranjero en su vida», afirma. «Las carreteras son un lujo que pocos se pueden permitir, tenemos una falsa percepción» de ello. 

Dodwell llevaba 20 años recorriendo el mundo cuando llegó a Madagascar, a comienzos de los 90. Entonces su vida cambió. Desde entonces vive entre la granja de Gales que comparte con su marido -se casó a los 40 años porque no había tenido tiempo para hacerlo antes, cuenta- y Madagascar, donde ha creado la Dodwell Trust para el desarrollo local. «Decidí que tenía que empezar a aplicar en un sitio concreto las cosas que había aprendido durante todos mis viajes». 

Al salir de Madagascar hacia Europa, tiene «un choque cultural, no al revés», dice. «Me quedo sorprendida con los derechos que la gente cree tener, como el derecho a un trabajo cerca de casa o a una vivienda. Eso son necesidades, pero desde luego no son derechos en África. La vida es dura y eso se ve en Madagascar. Imagina un país donde la gente tiene 100 o 200 euros para todo el año y ahora duplica el precio de las cosas por la crisis. Eso es lo que está pasando allí». 

Dodwell se enciende al hablar de su proyecto de desarrollo en Madagascar, y entonces uno se da cuenta de que la trotamundos ha encontrado su lugar en el mundo.