22 abril 2012

Demasiado policia para tan poco aficionado

En época de ahorro y de crisis ¿por qué tiene que haber grupos antidisturbios de la Policía Municipal y de la Policía Nacional? Ayer dos subgrupos de UIP (antidisturbios de la Policía Nacional) y otro de la Unidad Central de Seguridad de la Policía Municipal de Madrid protegieron la plaza de Cibeles para evitar que los cerca de 2.000 aficionados del Real Madrid que acudieron al lugar tomaran la fuente de la diosa tras la victoria blanca.

La Policía Nacional tenía previstos otros 35 agentes antidisturbios de reserva por si la juerga merengue hubiera necesitado más contestación de seguridad.
Los agentes municipales rodearon a Cibeles y también la sede del Ayuntamiento, el antiguo Palacio de Telecomunicaciones. En total, el Consistorio destinó 70 policías entre antidisturbios y de la Unidad de Tráfico al dispositivo para la celebración deportiva. En esta ocasión no se habían colocado las clásicas vallas de la victoria en torno a la fuente de la diosa porque las autoridades pensaron que no acudiría mucha gente a celebrar la victoria sobre al Barça. ¿O fue poca fe en la victoria?

La verdad es que no fueron necesarias las reservas porque el grupo que acudió a Cibeles se bastó para contener y mantener el orden con alegría.

Hubo dos conatos de carga cuando algunos descerebrados empezaron a golpear las marquesinas de los autobuses para exteriorizar que son del Madrid pero también poco inteligentes. Unos pocos de estos jóvenes lanzaron piedras contra los agentes. Algún agente tuvo que utilizar la porra para calmar los ánimos de los aficionados más exaltados.
Los policías fueron retirando durante toda la noche las botellas y latas que habían ido dejando los hinchas para evitar que fueran utilizadas como armas arrojadizas en los últimos minutos.

El tráfico no se interrumpió durante ningún momento durante toda la noche gracias al trabajo de los municipales, aunque el atasco producido por los coches que agitaban las banderas blancas junto a la Cibeles fue intenso.

Empleados del Selur trabajaron duro para retirar la basura y restos que fueron dejando los últimos hinchas.

Un dispositivo del Samur con cuatro vehículos estuvo en la concentración por si era necesaria su actuación aunque finalmente parece que no hubo más que algún contusionado.
Durante la fiesta inspectores de la Empresa Municipal de Transportes trabajaron para que no quedara interrumpido en ningún momento el tráfico de autobuses que circuló casi con normalidad hasta la plaza de Cibeles gracias a la actuación de la Policía.

A partir de las 00:30 horas la situación fue normalizándose aunque quedaron dos grupos aislados de unas 300 personas cada uno que terminaron la fiesta entrada la madrugada.

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