05 mayo 2015

Pablo Motos se cree gracioso

Hay un conducto, un túnel apenas perceptible, que une el grupo Telecinco-Cuatro con la cadena rival Antena 3. La red de El hormiguero comunica bajo tierra la televisión española. El programa sale de nuevo a la luz esta noche por el canal de Planeta, el destino elegido por Pablo Motos entre «ofertas de todas las cadenas», según las palabras del presentador que lidera este proyecto coral, en el que caben humoristas, magos, científicos, bichos de trapo como Trancas y Barrancas y, desde esta temporada, especies inclasificables como Mario Vaquerizo y Santiago Segura.

«No nos hemos quedado con la posibilidad más fuerte económicamente», resalta Motos en respuesta a Paolo Vasile, consejero delegado de Mediaset España (Telecinco-Cuatro), quien le acusó de pretender ganar «una cantidad indecente» de dinero a cambio de su continuidad.

Motos asegura que, desde la lejanía, la relación es cordial con el directivo, que le felicitó el primero esta semana, aunque no por su próximo estreno en Antena 3, sino por su cumpleaños. «Siento un hormigueo que no me deja dormir», confiesa Motos ante el debut. Además, su productora, 7 y acción, también controla la otra movida de Florentino Fernández, que ha tomado el mismo camino de Mediaset al grupo Antena3, en concreto al canal juvenil Neox.

Jorge Salvador, fuera del encuadre de los fotógrafos, representa la cara oculta del proyecto, responsable directo del factor diferencial de El hormiguero: la capacidad de meter en su pequeño mundo a grandes estrellas internacionales.

«Hay varios secretos: llevar años haciéndolo y tratar bien al invitado. Si traes a un invitado de ese nivel y te pide que no hables de tal tema, que no quiere hacer tal cosa y que se tiene que ir a cierta hora... Si lo cumples, volverá», detalla Jorge Salvador.

Hollywood, como un patio de vecinos, funciona por el boca a boca. «Will Smith estuvo hablando con Adam Sandler y éste convenció al actor The Rock. Ésa es una minicadena, pero hay otras: Elsa Pataky, cuando vino, convenció a Vin Diesel y a su marido, Chris Hemsworth, el protagonista de Thor».

Entre los invitados nacionales, destacó la parada de Fernando Alonso en el plató de El hormiguero -y no en el show del cómico Andreu Buenafuente, aunque La Sexta emite el Mundial de Fórmula 1 en el que compite el piloto-. «Hubo que trabajarlo mucho. Vino en avión privado aquí y se fue. Nos dio fecha con seis meses de antelación y lo cumplió», recalca el productor.

El director Santiago Segura, que conducirá una sección quincenal en la que Motos y él emularán escenas cinematográficas de acción, resuelve: «A los famosos les dan un dossier y les piden que elijan. Les dicen: 'Aquí despellejan a un bailaor porque lo han pillado en la playa. ¿A qué programas irías?. Los espacios de invitados han desaparecido en la televisión española».

Mario Vaquerizo, con tatuajes de calaveras, una camiseta que reza en inglés Sexo, drogas y rock & roll y «ser famoso» como objetivo profesional, cree que encaja en este programa, más blanco que rosa: «Quedarse con los estereotipos resulta muy pobre. Soy una persona muy familiar: me encanta ir a comer con mi suegra, merendar con mi tía Elena y tener reuniones con mi abuela paterna».

La familia del formato, por el que han pasado Sylvester Stallone, Mel Gibson y Miley Cyrus, entre muchos otros, aumentará esta noche con la presencia de Antonio Banderas, el primero de una larga lista de invitados que incluye esta temporada a David Guetta, Hugo Silva, Cesc Fábregas, Lenny Kravitz y Víctor Valdés. Todos ellos saben que estas hormigas, tan mullidas que no pican, constituyen una rara avis entre los géneros que acoge la televisión española.

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