08 febrero 2017

Doña Letizia está muy guapa

¿Dónde han estado los príncipes de Asturias este verano? ¡Que levante el dedo quien lo sepa! ¡Yo, yo, yo! Letizia y Felipe han pasado parte de sus vacaciones en el Ampurdán, en casa de un empresario barcelonés. Han salido en barco (modesto) y el último día sus anfitriones les dieron una cena servida por Xidors, un catering de Vallobrega. Por cierto, que se oyó a Letizia hablar en perfecto catalán y se despidió de todos con un beso y un «¡fins l'any que ve!». Y también, más en confianza, suspiró delante de sus amigos: «¡Y ahora vuelta al curro!».

Y es que se ha acabado el verano y todos acudimos a la consulta del doctor Vila Rovira. «¡Con tanto sol me han salido arrugas!», le digo a Ramón, que es demasiado educado para contestarme: «Con tanto sol y tantos años, querida amiga». Con paciencia artesanal quita una mancha por aquí, una peca por allá, por esta zona pone un poquito de ácido hialurónico, en la ceja otro poco de Bótox, y mientras me va contando que los españoles siguen operándose: «Aunque hacemos retoques más que liftings completos y algunas intervenciones se cancelan la semana antes con excusas difíciles de creer». Es inevitable que le pregunte a este médico, que ha tenido entre sus manos a Ana García Obregón y a miembros y miembras de nuestra familia real, por su paciente más famosa, sí, ésa en la que están ustedes pensando... ¡Belén Esteban! El doctor me dice: «Era una operación muy difícil y comprometida por la repercusión mediática y estoy contento con los resultados… Se mantiene muy bien. ¡Está muy guapa!».

Guapos no los quieren en la revista Men's Health. Me llama su director, mi íntimo Jordi Martínez, para explicármelo: «Nuestro desafío es convertir en cuatro meses a tíos corrientes en supercachas. Lo hemos hecho con Pablo Motos, Manu Tenorio, Christian Gálvez…». Le sugiero a Joaquín Sabina porque ya no cierra los bares ni hace tantos excesos, pero mi amigo se niega: «Pilar, que lo nuestro es ciencia y no milagro. Estamos estudiando la posibilidad de que se sometan al desafío Fernando Tejero o Jordi Évole». Pero Martínez tiene un sueño: «Sí, ¡Rajoy! Nosotros nos comprometemos a marcarle abdominales en cuatro meses…». El guante está echado, presidente, otros han podido hacerlo (y también del PP).

Me doy una vuelta por la casa de los Urdangarin, a la que tan pretenciosamente denominamos palacete. ¡Mea culpa, lo reconozco! Anoto algunas curiosidades: los niños juegan al ping pong a las ocho de la mañana, antes de ir al cole, con un hijo de Ana Urdangarin, que llega en su moto para hacerles compañía. Luego suben al coche viejuno de la infanta y no se ponen el cinturón. Seis son los policías nacionales que acompañan a los dos mayores al Liceo Francés y la casa está más vigilada que nunca, quizás para evitar el efecto Sánchez Gordillo; la reportera Laura Lago, que permanece día y noche haciendo guardia, me explica que: «¡Es la primera vez que nos piden credenciales!». Esta semana Iñaki no ha salido de casa, donde ha recibido la visita de su abogado y del cartero que le llevaba una carta certificada, mientras la infanta va al Llongueras de la calle Benedicto Mateo, al Corte Inglés de Diagonal, donde se compró el bolso de Michael Kors que luce en la portada de Lecturas, y dirige la mudanza que probablemente deba acelerarse ya que al parecer una familia rusa está interesada en adquirir la propiedad. Tal vez es un homenaje póstumo al oso Mitrofan que falleció, borracho de vodka, hace ahora justamente siete años en la estepa moscovita. ¡Honor a ti, ilustre plantígrado, como ves todavía hay personas humanas que te recuerdan!

AL CIELO Mª TERESA ORTIZ BAU
Hija, has tenido tu cruz en vida aguantando a Carlos Larrañaga (sí, vale, se ha muerto pero tenemos memoria), que te arruinó, te humilló e intentó difamarte. Me cuentan tus amigas que eres un ángel de bondad y que sólo así pudiste salir limpia de la oleada de basura con la que pretendió hundirte. Y ahora les perdonas a sus herederos los 400.000 euros que él te debía porque dices que ellos no tienen ninguna culpa. ¡Pero si también heredan los bienes de su padre, es lógico que se hagan cargo de las deudas! Aunque tú no me hagas caso, eh, María Teresa, que no todos estamos hechos de la misma pasta. Lee arriba y mira dónde te envío: al cielo. Un lugar único y exclusivo para las santas y mártires como tú.

AL LIMBO LOLA HERRERA
¡Por piedad, no me castigues más! Enciendo el televisor y temo encontrarte a ti, a Carmen Machi o a Verónica Forqué riñéndome con tono admonitorio por no consumir los excelentes productos que anunciáis. ¡Me recordáis a esas amigas gruñonas y amargadas que sólo te llaman para hacerte la puñeta! ¡Ya soy mayor y no me gusta que me peguen bronca, por rara que sea mi forma de vida! Sí, vale, lo sé, lo hacéis por mi bien, esa razón absurda que nadie sabe qué significa exactamente. Y quizá sí que mi existencia sería más feliz si mejoraran a) mis digestiones b) mis defensas c) mi menopausia d) mi vida sentimental. ¡Ay, no, esto último no! Y es que, veis, lo verdaderamente importante nunca sale en la tele.

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