23 febrero 2012

La Regenta en un programa del corazón

Un plató de televisión en horario de máxima audiencia. Un grupo de contertulios expertos en nada, sin otra garantía profesional que su experiencia en el arte de diseccionar la vida ajena. Como protagonista de la tertulia -más bien, ausente víctima-, Ana Ozores, desmembrada dialécticamente por quienes creen saberlo todo sobre su vida, sus devaneos sentimentales y sus tropelías vitales. 

No es la crónica de un día cualquiera en un programa dedicado al mundo del corazón. Es La Regenta. Es Leopoldo Alas Clarín y su emblemática obra; para muchos, cumbre de la narrativa del siglo XIX. 

Quien se atreve a versionar así, casi reescribir la historia, es Marina Bollaín, «a cuatro manos» con Vanessa Montfort. Y el escenario para tan peculiar entrega lo ponen los Teatros del Canal. «Es una apuesta muy divertida. Aporta una visión distinta de las cosas. Me gustaría jugar más veces a esto, pero estoy obligado a apostar más sobre seguro», reconoce Albert Boadella, responsable de la sala. 

«Tiene su riesgo poner en escena una versión tan particular de un clásico tan conocido. La verdad es que no imagino otro teatro que me hubiera hecho caso de haberle presentado la propuesta», concreta Bollaín, que ejerce también de directora. 

Focos, cámaras, redes sociales... ¿Qué queda de aquella Ana Ozores de Vetusta, la que se casó con el regidor y ronroneó al calor del cura de la villa? «Hemos hecho lo que nos ha dado la gana, pero queda la esencia. Los puristas del teatro clásico han de entender que es un trabajo muy serio de adaptación. Todas las situaciones que Clarín quería reflejar y criticar están presentes», asegura. 

Una mujer «castrada» 

«Nuestra Ana Ozores sigue siendo una mujer castrada afectiva y sexualmente, anulada por los prejuicios religiosos... Una mujer en boca de todos, de la que nadie sabe nada en realidad», concreta la escritora y coguionista Vanessa Montfort. «Leopoldo Alas Clarín reconocería su obra en la nuestra», sentencia. 

La adaptación de la novela ha supuesto un intenso trabajo. Los 130 personajes del original han quedado reducidos a siete. «Ni el cine ni el teatro habrían sido capaces nunca de plasmar la historia tal como sale de la pluma de Clarín. Es imposible. En televisión ha habido algunas propuestas muy interesantes. Para un teatro es mucho más complejo, porque el número de recursos escénicos se limita mucho con respecto al cine», explican ambas responsables de la dramaturgia. Coinciden, sin embargo, en que el resultado es «ciertamente ágil, interesante, divertido sin por ello anular el carácter dramático de la historia». 

En aras de la adaptación temporal, Ana Ozores no es ya la joven esposa de un regente, sino la mujer de un político. No hay sacerdote de por medio, «pues el referente religioso original ya no está presente en la sociedad actual con el peso de entonces», sino un psicólogo de éxito, famoso escritor de libros de autoayuda. «Tiene la misma capacidad para manipular a nuestra regenta que tenía entonces el clero», explican las guionistas. 

«Aquel no-hago-nada de la obra de Clarín lo hemos sustituido por un actor, Petra es una presentadora de televisión, Visitación es gay... son adaptaciones del todo asimilables con el espíritu de la obra original», consideran Bollaín y Montfort. 

En cuanto al elenco, «no ha sido fácil». «Mucho paro, mucho paro... pero todo el mundo tenía compromisos», bromean los responsables del casting. Finalmente, Ana Ozores es Mariona Ribas; su marido, Víctor Quintanar, es Alberto Vázquez; David Luque es Fermín de Pas; Raúl Sanz es Álvaro Mesía; Paca López es Paula; Yolanda Ramos es Petra; y Ángel Savín, hace de Visitación. 

No faltará algún guiño a la actualidad del mundo del corazón, en forma de llamada telefónica al plató. «Más que de una princesa del pueblo, de una que come hamburguesas», se escucha por lo bajo entre los responsables de la obra. 

Y un desquite: «Me preguntan por los autores españoles en los Teatros del Canal. Pues aquí están», se defiende Boadella, quien asegura que le apetece embarcarse «en alguna obra musical». «No pasará mucho tiempo antes de que yo ceda el testigo en Els Joglars», deja caer. «Y no estoy dando un titular», matiza. 

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