17 septiembre 2014

Para los que leían el Super Pop

Aunque el año pasado ya lanzó un guiño musical a la londinense Amy Winehouse durante la exhibición de su alta costura, nunca antes su pasarela se había parecido tanto a una pista de baile. El sábado la convirtió en una especie de olimpo musical en el que estaban (casi) todos los iconos de los 80, al menos los incluidos en el playlist del creador. Todos los estilos musicales, algunos de ellos antagónicos, desfilaron bajo los mismos focos y la misma etiqueta: la de Jean-Paul Gaultier.

El modisto cerró el sábado el quinto día de la Fashion Week de París con un desfile ochentero en el que recorrió la moda a través de la música y a la inversa, un espectáculo en el que las notas que han hecho leyenda marcaron el ritmo del paso de las modelos sobre la pasarela. Subieron a escena Madonna, Michael Jackson, Jane Birkin, Grace Jones, Abba o Annie Lenox. Un homenaje a los 80, al pop, a la creación y a las influencias que los artistas han tenido en su manera de trabajar, según justificó el francés.

También a la diversión, el desfile fue una invitación al baile, a la distracción, más necesaria que nunca en los tiempos que corren. «No hay que escudarse en la crisis para mostrar colecciones siniestras. ¿Por qué el minimalismo a cualquier precio? También podemos tener alegría. Incluso en periodo de crisis hay que divertirse», señaló Gaultier tras el espectáculo.

Un grupo de bailarines animó la puesta en escena con una coreografía preparada por la española Blanca Li mientras recorrían la pasarela las modelos ataviadas a lo Madonna, Lenox, Birkin o Jackson. Estilos para todos los gustos, desde la elegancia oscura de Grace Jones, «símbolo de clase y de la belleza negra», según el modisto, hasta el negro mucho más provocativo de la reina del pop.

«En los 80 había muchos looks intensos, mientras que ahora nos dirigimos hacia una clonación de la nada, somos la copia de otros, como una especie de replicantes», declaró el modisto francés a los medios. «Antes, todos [los artistas] tenían una estética personal que suscitaba reacciones», apuntó.

Jean-Paul Gaultier ya ha vestido a algunas de las estrellas (como Madonna) subidas al escenario, ahora en la piel de sus musas. Para el galo, «cada uno de estos artistas aporta un aire que ningún costurero podrá reproducir». «Madonna encarna la reivindicación, quemando sus sujetadores. Ella decía: 'Sí, me visto de una manera sexy pero soy yo la que decido hacerlo'», dijo Gaultier a Reuters.

Junto a las transparencias y encajes provocativos de la cantante norteamericana, también se exhibieron en la pasarela trajes de chaqueta más discretos al estilo Annie Lenox y estampados de flores y formas kimono de Boy George. Se vieron los pantalones campana icono de los 70 y seña de identidad de Abba. No faltó el popero de guante blanco del desaparecido Michael Jackson: pantalón pitillo de cuero negro, chaqueta rojo brillante y sombrero.

No es la primera vez que la música marca el paso de las creaciones de Jean-Paul Gaultier. El pasado mes de enero el modisto ya se empapó de pop durante la presentación de su colección primavera verano en París. Entonces dedicó el desfile a la cantante londinense Amy Winehouse, una «creadora de tendencias a la que se ha prestado poca atención».

En esta ocasión quiso ampliar el guiño a «todos aquellos que han tenido una influencia sobre la moda». «Como yo mismo me he inspirado en la manera de ser o de vestir de David Bowie», matizó el creador francés. El sábado la guinda al espectáculo de sus creaciones veraniegas la puso la artista Amanda Lear, que cerró el desfile con una actuación en directo, streaptease incluido, para acabar quedándose con un body fucsia y un par de guantes negros, ambas prendas de Gaultier.

David Bowie, Madonna, Grace Jones y Michael Jackson. Cuatro de los invitados en espíritu al desfile de Gaultier en París.

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