24 septiembre 2014

Subidas en tacones de 15 centímetros

Siempre las he visto como auténticas heroínas a lo Lara Croft, Catwoman o Nikita. Con auténticos superpoderes que les permiten soportar altas temperaturas a pleno sol enfundadas en sus trajes (de todo menos fresquitos), sentarse con habilidad con esas fantásticas pero aparatosas faldas (que parece complicado). También, son ajenas al picor y dolor que produce la tirantez del recogido del cabello con millones de horquillas, sin olvidarme, de los tacones que no se quitan en todo el día y el kilo de maquillaje. Como toda heroína empuñan un arma para defenderse de los villanos, el abanico, que les acompaña en la multitud de actos que tienen a lo largo del día: pasacalles, mascletá, comidas, desfiles, cenas de sobaquillo, ofrenda... 

Y siempre pletóricas. La Bellea del Foc y sus damas disfrutan cada día de Hogueras como si fuera el último. Ellas son las protagonistas y en las que miles de ojos se posan. Y durante todo este año lucirán el traje de novia alicantina que jamás volverán a usar, a excepción de las infantiles, que tendrán la oportunidad dentro de unos años si repiten como belleas adultas.

El traje de novia alicantina, creado por Tomás Valcárcel en los años 60, ha experimentado a lo largo de su historia multitud de cambios, pero la esencia es la misma. Según Rubén Hernández, indumentarista oficial de la Bellea del Foc, "los cambios los marcan los indumentaristas, antes las faldas eran muy cortas, a la altura de la rodilla, y el vuelo chafado. Ahora son más largas y las faldas van más hinchadas". Las recomendaciones del modisto es que no sean muy largas porque el cancán y el tejido van perdiendo apresto. De hecho, es la Federación de Hogueras la que marca el largo de las faldas, que tienen que estar a 15 cm del suelo, incluidos los zapatos. Pero, a pesar de las recomendaciones, Hernández asegura que "en los desfiles se ve de todo".

El corpiño es una de las piezas que más se ha adaptado, sobretodo, a las temperaturas. Antes, siempre estaban confeccionados en terciopelo, ahora Rubén Hernández explica que "se procuran hacer los corpiños más frescos, de raso o brocado en negro, pero no dejan de ser de manga larga y color negro, así que calor dan". Además, añade que "es importante que vaya bien ceñido al cuerpo para realzar el talle".

Pero, sin lugar a dudas, el golpe de vista lo tienen las faldas y las mantillas. Esta última es, para el indumentarista, la más laboriosa porque "en ella es donde más manos trabajan: la bordadora, almidón, pedrería…". Son de tul o encaje, en blanco o crudo, con tres picos. La altura delantera no supera los 10 centímetros.

El traje de novia alicantina consta de diversas piezas: debajo, medias blancas, las enaguas y el cancán; en la cabeza, la mantilla y la flor de azahar (que tiene que ser en cera), el corpiño, la falda y el delantal (siempre negro y redondo). Y los aderezos: pendientes, detalle en el cuello con motivo religioso, broche y abanico.

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