03 septiembre 2014

Versace ha logrado llegar a la alta joyería

París. ¿Es un sueño o es el mundo de la Alta Costura de Christian Dior? Las modelos se divertían, las flores se abrían y, como fondo, sonaba la música cañera de Kanye West. Resulta que esta versión perfecta del desfile de otoño-invierno 2013/2014 no es real, sino una interpretación mejorada gracias a las instantáneas de algunos de los fotógrafos más emblemáticos del mundo, cada uno relacionado con un continente: Patrick Demarchelier (Europa), Willy Vanderperre (América), Paolo Roversi (Asia) y Terry Richardson (África). Estados Unidos para el estilo sport, la pureza tradicional de Asia, la libertad de los colores masai de África... ¿Y para Europa? París, claro, y la historia gloriosa de Christian Dior.

Los fotógrafos captaron las instantáneas de las modelos en el backstage y estas se proyectaron como telón de fondo de la pasarela. Las imágenes también incluían un flashback a los motivos florales que Raf Simons usó el año pasado, en su primer desfile de Dior de Alta Costura. Fue un asalto visual. París llegó en forma de traje de chaqueta de tweed con superficies translúcidas y brillantes. África apareció en rojo oscuro y azul profundo con bordados diminutos. Y Asia era puro zen: vestidos pálidos con formas sueltas y drapeadas.

Todo fluía, había oleadas de tela, las chaquetas caían de forma suave y se mezclaban tres o cuatro tejidos distintos, por ejemplo, un corpiño floreado con una tela drapeada a la cadera y un tejido ligero de malla a la altura de las rodillas. Había mucho juego con las transparencias, un vestido que no era más que una cortina translúcida sobre un cuerpo desnudo. La colección era artística y ambiciosa, pero esto no siempre funciona. Especialmente, la mezcla de tejidos dio bastantes problemas. Lo único impecable fue la magnífica calidad de la artesanía de los talleres de Dior.

Simons habló de su visión ntes del desfile: "No soy minimalista". Sin embargo, podría haber ofrecido más vestidos de noche. Los hace tan sencillos, con aire internacional, clásico y moderno. Pero aunque no acertara, hay que felicitarle por querer ir más allá del legado parisino de la firma. Ha sabido dirigirse correctamente a los clientes de Asia que llenan las primeras filas de los desfiles de Dior.

Parece que va desapareciendo la Alta Costura de antaño. Jean-Louis Scherrer y Gérard Pipart, ambos de Nina Ricci, fallecieron el mes pasado. Dior necesita un diseñador que pueda sostener el legado de la casa y también abrir paso al futuro. Simons todavía no ha logrado crear una visión que esté a la altura de las fotos del telón de fondo de su desfile.

Por otra parte, la glamourosa Naomi Campbell abrió y cerró el desfile de Atelier Versace. La pasarela estaba cargada de esa energía intensa, llamativa y explosiva que ha creado Donatella. "Quiero que todo sea perfecto: las telas, las pieles y que los fotógrafos sean los mejores", aseguró la diseñadora. Además, ella y Naomi iban vestidas de encaje negro con aberturas coquetas. Pero se le olvidó decir que los cuerpos también deben ser perfectos. Esto se apreció gracias a los tops que dejaban la espalda al aire y los sujetadores de encaje que también quedaban a la vista.

El coqueteo visual y los adornos en los tejidos dominaron la colección. Hasta una pequeña combinación de seda estaba cubierta de pequeñas lentejuelas brillantes. Hay que reconocer que, temporada tras temporada, Versace logra reinventarse como marca. Es más, la vuelta de la Alta Costura a la pasarela brindó el pretexto perfecto para derrochar bling: la colección de la firma de Alta Joyería. No se puede llegar mucho más alto.

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