03 abril 2012

El Playboy mas querido

A nadie le constan los éxitos sexuales de los que presume, pero lo que sí es evidente es su habilidad para convertirse a sí mismo en una marca muy rentable. La oferta de dejar en herencia 250.000 euros a la mujer con la que esté realizando el acto sexual en el momento de morir es de alguna forma el último truco publicitario de quien tantas veces ha repetido: «No importa lo que digan de mí; lo importante es que sigan hablando de mí». 

Lo que pretende Rolf Eden, de 82 años, con esta peculiar oferta, es dar publicidad a la película The Big Eden, del director Peter Dörfler, que compite en los Premios del Cine alemán y en la que él mismo ha hecho una seria inversión. El documental lo retrata como «el último playboy alemán», aunque si se pregunta por las discotecas berlinesas que sigue frecuentando, el retrato adquiere más bien el perfil de «un freak del sexo». 

Su cabellera rubia teñida fue vista de nuevo en Berlín en 1957. Antes sobrevivía en París como músico, pero un día leyó en un periódico que cualquier persona nacida en Berlín que decidiese regresar recibiría 6.000 marcos, y no se lo pensó dos veces. Con aquel dinero montó su primer local, The Big Eden, y 10 años después era propietario del mismo número de clubes, repartidos por toda la ciudad. 

Pero fue en los 60 cuando se convirtió en un auténtico anuncio humano. Todo para llevar público a sus establecimientos. Para ello participaba en películas porno, provocaba con declaraciones soeces e impertinentes e invertía en fiestas millonarias que aparecían después en las revistas. Además, se hacía acompañar por mujeres bellas a las que pagaba generosamente. Y siguió pagando hasta que, décadas después, sus acompañantes ya no competían en belleza, sino en capacidad de disimular su cara de asco. «Todas las mujeres me adoran», continúa diciendo hoy, convertido en una caricatura de sí mismo. 

En 1977 se pasó al negocio inmobiliario y ha llegado a ser propietario de 800 viviendas de alquiler en Berlín, pero a esas alturas se había creído su propio personaje y seguía frecuentando abiertamente las zonas de prostitución. El único cariño que parece haber recibido sin dinero de por medio ha sido el que le ha dedicado la banda de raperos Die Atzen, nombrándole miembro de honor y rey de Kudamm, en referencia al boulevard de la capital alemana que de madrugada se convierte en paseo de prostitución callejera. 
Para celebrar el nombramiento, grabaron juntos una versión de la popular canción con la que botan los alemanes borrachos en Mallorca y cuya letra reza: «Eh, das geht ab, wir feiern die ganze Nacht!» («Eh, ¡esto se levanta, celebraremos toda la noche!»). 

Mientras Eden entona el entusiasta chunta chunta, surge la duda razonable sobre si esto se levanta o no se levanta, y a este respecto mantiene el octogenario un absoluto mutismo que solamente en alguna ocasión soslaya envuelto en la metáfora. «Lo más vergonzoso que me ha pasado en la vida es invitar a una chica a un paseo en mi Rolls Royce y que el motor se cale», reconoció durante la grabación del disco. 

El más serio intento de mantener una conversación adulta con Rolf fue el debate al que le invitó la respetada periodista Sandra Maischberger el año pasado, en el que se trataba de dilucidar por qué tiene tanto poder la sexualidad. Su aportación consistió en defender a Silvio Berlusconi como «un hombre completamente normal», al tiempo que le aconsejaba que cambiara la legislación como una solución rápida ante las acusaciones de contratar prostitutas menores de edad.

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